Por: José Roberto Acosta

Acumulaciones de reservas internacionales

Aunque la revaluación del peso claramente afecta en forma negativa la creación de empleo y al crecimiento económico, la propuesta del presidente Santos de que el Banco de la República aumente las reservas internacionales del país mediante compra de por lo menos diez mil millones de dólares para estimular una devaluación, podría ser inconstitucional e inconveniente.

Una operación de estas significaría aumentar la base monetaria desde los $48 billones actuales en $ 8 billones, expansión de dinero circulante que necesariamente presionaría al alza la inflación, hasta ahora controlada, empobreciendo a los asalariados para mejorar el ingreso a los empresarios, que no paran de pedir más agresividad de nuestro Banco Central, no sólo en la compra de dólares sino en la reducción en las tasas de interés.

La inflación es el más inequitativo de los impuestos, pues mientras el salario pierde poder adquisitivo, los grandes propietarios de inmuebles y empresas se benefician por la valorización de éstos. Por ello, nuestra vulnerada Constitución Política en su artículo 373 limita la emisión de dinero para financiar al Gobierno. También debe recordarse que las reservas internacionales no son del presidente, como equivocadamente lo planteó el anterior Gobierno cuando en el año 2003 intentó apropiarse ilícitamente de US$500 millones.

Tampoco son del Banco de la República, que es un mero administrador y que para comprar dólares debe emitir dinero aumentando su pasivo, incrementando su actual pérdida, que ya asciende a casi el billón de pesos anuales, y creando incertidumbre sobre su independencia del Poder Ejecutivo.

Las reservas son de quien puede comprarlas y si el Gobierno no tiene con qué comprar dólares directamente, flaco favor le hace al país presionando al Banco Central para que con cargo a sus ya deficitarias finanzas manipule el tipo de cambio, favoreciendo no sólo a empresarios que ya han sido consentidos con insostenibles beneficios tributarios a diferencia de los trabajadores, sino principalmente a los especuladores que conocen bien la debilidad estructural de los estados para fijar tipos de cambio en el mercado abierto.

Ya hoy se acumulan mínimo US$20 millones diarios en reservas, casi US$5.200 millones al año con cargo al bolsillo de todos, pero con beneficios de unos pocos y sin disciplina fiscal no hay monto suficiente que acumular.

 

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