Por: Aura Lucía Mera

Adolescentes estigmatizados

Me voy a referir a Cali, pero estoy segura de que el mismo fenómeno se da en todas las capitales del país: Bogotá, Barranquilla, Medellín, Cartagena, Pasto, Popayán, Neiva, Cúcuta, Manizales… Ser joven y sin recursos económicos se convirtió en sinónimo de delincuencia, caos, destrucción, droga y vandalismo. Esto lo afirma en un interesante artículo la comunicadora social del municipio de Cali Solanyi Mosquera, y tiene toda la razón.

Y lo más grave es que la mayoría de los ciudadanos del montón nos hemos tragado el cuento enterito. A los medios de comunicación no les interesa sino la noticia negra, amarilla y escandalosa, por el rating —basta ver los noticieros del mediodía para quedar rellenos de masacres, robos, asaltos y crímenes—. Deberían llamarse “Noticiero Rojo del mediodía”. Se dedican, tanto en televisión como en radio y periódicos, a resaltar hasta la saciedad la violencia de las pandillas, las bandas organizadas, las riñas, el consumo de drogas y las violaciones a todas las reglas.

La doctora Mosquera sostiene que “Los adolescentes piden ser tratados dignamente en los medios y que no se les dé todo el protagonismo a los infractores. Leamos algunas de las afirmaciones de los jóvenes que asistieron a la Semana de Salud Mental en la Alianza Colombo-Japonesa en Cali la semana pasada :

— “Los medios de comunicación tienen mucha responsabilidad en cómo la sociedad nos mira a los jóvenes. Son responsables en buena parte de las discriminaciones y estigmatizaciones que sufrimos la mayoría de los adolescentes y jóvenes, en especial los que vivimos en sectores populares del oriente de la ciudad... Si unos pocos ‘la embarran’, esto es lo que sale en las noticias, generalizando. La verdad es que estamos cansados de lo mismo. De que nos sigan metiendo a todos en la misma mochila. Somos muchos los ‘pelaos’ chéveres que queremos salir adelante. Creo que somos la mayoría”. (Andrés Murillo, Comuna 21).

— “A mí no me gusta que los medios y en especial la radio le den tanto bombo a la música pesada, que invita a la venganza, a tirar con cualquiera en la cama, esa que habla mal de las mujeres y que nos pinta a nosotros los pelados como unos vacíos. Sólo llenos de violencia, como si nos mantuviéramos siempre parchados, listos para “la vuelta”. Me molestan esos mensajes negativos que hablan de violencia y sexo barato”. (Duván Aristizábal, Comuna 18).

— “Creo que estos manes que hacen periodismo deberían meterse más en los colegios y en las comunas y descubrir todo lo bueno que tenemos, aunque los sitios tengan fama de peligrosos. Somos muchos los que queremos aprender una sexualidad responsable, salir adelante, no consumir. (Hamilton Asprilla, 15 años).

Creo que deberíamos reflexionar. Darle la dignidad, el respeto que estos adolescentes de escasos recursos merecen. No es la pobreza. Es la falta de oportunidades, y que nosotros, los medios, nos encargamos de adobar con los escándalos y el sensacionalismo. ¿Cuántos miles y miles de jóvenes en toda Colombia están dedicados a estudiar, a aprender artes, a participar en coros, grupos musicales, teatro, baile... sistemas? De ellos no nos acordamos. Y son la mayoría. Colombia tiene en esa juventud un verdadero tesoro, que todavía no ha sabido apreciar ni estimular.

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