Por: Hernán González Rodríguez

Advertencias del FMI

El Fondo Monetario Internacional presentó en días pasados un comentario positivo sobre la economía colombiana, acompañado de otras inquietantes advertencias. En cuanto a la economía, dijo que seguramente no crecerá nuestro PIB en 2019 el 2,7% hasta ahora proyectado, sino que pasaremos a crecer un 3,5%. Los medios de comunicación divulgaron esta noticia en forma destacada y de inmediato.

Mas no sucedió así con la primera advertencia del FMI relacionada con la insuficiencia de los recaudos tributarios del país. Al respecto, mencionó el Fondo que en 2020 nos veremos abocados a elevar los recaudos tributarios entre el 2% y el 3% del PIB. Con un PIB que se avecinará en 2018 a los $1.000 billones de los de 12 ceros, nos implicará recaudar entre $20 y $30 billones de pesos adicionales por año. Recordemos que la reciente reforma tributaria se proyectó para recaudar $7 billones en 2019, un poco menos del 1% del PIB, y sin embargo las dificultades para aprobar tal reforma fueron gigantescas.

La segunda observación del FMI tiene que ver con la necesidad urgente de realizar una reforma pensional de fondo. Y pensional de fondo consiste, para quien esto comenta, en elevar en forma prudente las edades de jubilación, tal como está aconteciendo en todos los países avanzados de la tierra, para ajustarse al hecho innegable de que la vida promedio de los ciudadanos se ha elevado, y de que la mayoría de los jubilados cercanos a los 60 años bien pueden todavía laborar no menos de cinco años más e incrementar de paso su mesada pensional.

Dentro de las reformas urgentes para alcanzar el 3,5% de crecimiento del PIB por año, considero apremiante prestarle atención al sector de la construcción, que está desacelerado por culpa de la reforma tributaria reciente; me refiero al impuesto del 2% sobre las propiedades que se vendan en más de $900 millones, a los juramentos y demás exigencias tropicales para elaborar las escrituras de los inmuebles por el precio real de la negociación, con el fin de poder cobrar más impuestos.

El sector de la construcción aporta numerosos empleos en nuestras ciudades. En enero de 2019 la tasa de desempleo de las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas se elevó al 13,7%, siendo el más alto entre sus similares de Latinoamérica. El desempleo elevado puede venir acompañado de una mayor criminalidad. Debo recordar que el desempleo de los meses de enero de todos los años siempre ha sido elevado.       

Como comentario al margen, en los Estados Unidos, si usted vende su propiedad y junta el dinero de su venta con algunos ahorros adicionales para comprar una propiedad mejor, pues no paga ningún impuesto, insisto, no paga impuestos sobre esta negociación.

Las exportaciones de Colombia son muy bajas, las salvan a medias las exportaciones del petróleo. Y, además, son menores que las importaciones por culpa de un dólar barato, que no ha crecido a la par con el costo de los salarios, la energía, los alimentos… es decir, con el costo de vida. Un dólar barato favorece las importaciones que compiten con nuestra producción nacional en forma desfavorable y nos elevan el desempleo. Mientras en Colombia nademos en un mar de coca y pretendamos secarlo con la erradicación manual, aquí conviviremos con el contrabando y los dólares lavados, imposible contar con una tasa de cambio competitiva, con producción doméstica con exportaciones y, mucho menos, tener de dónde recaudar impuestos.

 

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