Por: Gonzalo Silva Rivas

Aerolíneas de bajo coste

La amarga experiencia de millares de pasajeros que han utilizado aerolíneas de bajo coste, como Air Comet, cerrada en 1999 por orden de un juzgado inglés; Air Madrid, que canceló operaciones en 2006...

La amarga experiencia de millares de pasajeros que han utilizado aerolíneas de bajo coste, como Air Comet, cerrada en 1999 por orden de un juzgado inglés; Air Madrid, que canceló operaciones en 2006, acosada por los escándalos que desataron sus incumplimientos y las deficiencias técnicas de sus aviones, u otro centenar de empresas similares en Europa, Asia, Estados Unidos y Canadá que han quebrado, pueden dejarnos la percepción de que no son la alternativa más inteligente cuando de viajar se trata. Buena parte terminó siendo víctima de problemas financieros, que se trasladaron al usuario con pérdidas para su bolsillo y su tranquilidad. Las crecientes alzas en el combustible, los elevados costos operativos y de nómina, la elasticidad de la demanda y la equivocada gestión administrativa, son factores determinantes que han conducido a su desaparición.

Empresas exitosas

Las quiebras no son un fenómeno exclusivo de las aerolíneas de tarifas reducidas, sino una permanente amenaza que se cierne sobre el sector y así lo demuestran múltiples casos de empresas tradicionales, algunas íconos en sus países, que agonizan o han debido clausurarse y, en el mejor de los casos, fusionarse cuando su salud financiera entra en cuidados intensivos. Un caso reciente es Mexicana de Aviación, cuya pésima administración ha puesto en juego su supervivencia. El éxito de una aerolínea no depende de su filosofía tarifaria, sino de su eficiencia empresarial. Varios son los casos de compañías de bajo coste que presentan resultados prometedores y ejercen control sobre importantes porciones de mercado: Ryanair de Irlanda, Easyjet de Inglaterra, Air Berlín de Alemania o Vueling de España. 

Viva Colombia

Colombia, donde menos del 5% de la población utiliza el avión como servicio de transporte, tendrá en febrero de 2012 una compañía plenamente identificada con este concepto, llamada Viva Colombia, que por la difícil topografía del país será de gran motivación para los millones de pasajeros que recorren largos trayectos por tierra o que buscan desplazamientos rápidos, sin mayores lujos. Las tarifas serán parte insignificante dentro del presupuesto de viaje y oscilarán entre $30.000 y $60.000 más los impuestos de ley. Cualquier servicio adicional (derecho a equipaje, selección de silla, asistencia a bordo, menú o bebidas) tendrá costo, pero en conjunto inferior al que se pagaría en cualquier otra aerolínea. Los primeros destinos, punto a punto, serán Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena.

gsilvarivas@gmail.com 

 

 

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