Por: Nicolás Uribe Rueda

Agenda electoral

De hoy en cuatro meses se elegirá el nuevo Congreso y en menos de 20 días Santos habrá hecho el anuncio por medio del cual oficializa su candidatura a la reelección.

 Las restricciones propias de la ley de garantías están ya aplicándose y en consecuencia se prohíbe inaugurar obras, rifar subsidios, firmar contratos y hacer cambios en la nómina oficial. Los partidos políticos tienen un mes para definir sus candidatos al Congreso y en breve seremos testigos de cómo las calles se llenan de mensajes que prometen un futuro mejor. Hemos entrado hoy al período electoral que se extenderá por ocho meses, hasta el 21 de junio de 2014, fecha en la cual se realizará, si es necesaria, la segunda vuelta presidencial.

La agenda electoral, sin embargo, va más allá de las actividades proselitistas y tiene mayor profundidad que los mensajes expresados en comunicados de prensa. El país requiere que sus líderes no sólo salgan a conseguir votos, sino que se detengan a pensar el rumbo que deberá tomar Colombia en temas que no deben escapar del próximo cuatrienio. Reducir el debate político electoral a las peleas ente uribistas y santistas, o entre quienes se acusan de querer perpetuar la guerra o perseguir la impunidad, es francamente una simplificación de un debate del cual se esperan salgan las propuestas que requiere Colombia para enmendar los entuertos que nos condenan a seguir siendo un país sin grandes oportunidades.

Hace un par de días el Informe Nacional de Competitividad resaltó que “a pesar de los esfuerzos que se vienen realizando, Colombia sigue sin presentar avances significativos en competitividad” y su situación “en vez de mejorar, ha venido retrocediendo con respecto a otros países de la región”. La justicia requiere una reforma estructural que sobrepase la calentura subsiguiente a los escándalos, que logre no sólo acabar con la corrupción en la rama, sino también garantizar un servicio que, ya sabemos, por su ausencia incentiva la violencia. La corrupción no ha dado tregua y la captura del Estado por intereses particulares es una trágica constante. Para constatarlo basta revisar el contrabando, en donde el Estado es incapaz de actuar contra las mafias que corrompen autoridades y lastiman el sistema productivo.

Y no para la cosa. ¿Cómo vamos a avanzar en la implementación de una reforma a la salud que parece no dejar a nadie satisfecho? ¿Qué haremos en materia tributaria, en donde se promete una reforma estructural y culminamos aprobando modificaciones cosméticas? ¿Será que en estos próximos cuatro años abordaremos el problema pensional colombiano y podremos ser justos con los viejitos de hoy, pero también equitativos con las próximas generaciones? ¿Moriremos pobres con nuestras riquezas enterradas por cuenta de la incapacidad de construir condiciones para la explotación ambiental y socialmente sostenible de nuestros recursos naturales?

Esos son, entre tantos otros, algunos de los asuntos sobre los que deberíamos estar reflexionando. Aquí están pasando cosas y requerimos tomadores de decisiones que aborden las cuestiones esenciales. ¿Será que podremos saber cómo piensan y cómo se comportarán respecto de cada uno de estos temas importantes? Estas son las oportunidades que brinda la campaña.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Nicolás Uribe Rueda

Dosis de solidaridad

Votaré mañana

Posmermelada

Obras son amores

Corte de cuentas