Agujeros negros (I)

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La primera referencia de la posibilidad de que existieran cuerpos celestes con características de masa y densidad que impiden que la luz emane de ellos es una carta del inglés John Michell fechada en 1783. Empleando los conceptos de atracción gravitatoria y teoría corpuscular de la luz de Newton, calculó que un objeto cósmico de masa 500 veces la del Sol genera un campo gravitacional tan fuerte que ni siquiera la luz puede escapar. Concluyó que es posible que los mayores cuerpos del universo no puedan ser vistos. Años más tarde, en 1798, Pierre-Simon Laplace realizó los mismos cálculos y obtuvo conclusiones similares. Es posible que Laplace no supiera del trabajo de Michell, ya que este se conoció en el siglo XX. Por esta razón se le atribuyó a Laplace la prioridad en el concepto de lo que hoy se denomina agujero negro (AN).

 

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