Por: Antieditorial

Ahogados en corrupción

Por Hernán Velandia Palomino

La tragedia del mercurio se veía venir, está pasando y seguira igual mientras esta clase corrupta que nos dirige siga teniendo el respaldo electoral de un pueblo que todo el tiempo se queja de la podredumbre que existe en el ejecutivo, en los cuerpos legislativos y en el poder judicial más deshonestos del contexto mundial, pero que llegada la epoca de elecciones vuelve y elige a los mismos, sin el menor asomo de dignidad.

Aca no importa la salud ni la calidad de vida de los ciudadanos, mientras los bolsillos de quienes regulan la actividad minera se vean beneficiados con reconocimientos económicos, por autorizar por encima de cualquier consideración, la mala utilización de recursos tecnicos y químicos en la explotación de materiales del interes de las compañias nacionales o transnacionales.

Eso por la parte “legal” porque la ilegalidad tambien de responsabilidad del Estado, es absolutamente realizada con el conocimiento de autoridades locales, regionales y del gobierno central que no adelantan acciones serias para erradicar este mal que beneficia a pocos, pero afecta negativamente un porcentaje muy elevado de colombianos que en nada se benefician con estas explotaciones.

Da escalofrio leer las estadísticas que consigna el editorialista facilitadas por la Fiscalía y es válida su preocupación por el futuro hidrico de nuestro país, dado que los municipios afectados representan el 40% de la totalidad del mapa político existente.

Es como si este país fuera un gran oximoron: se quejan de la corrupción y votan por quienes la generan, el gobierno se proclama defensor del medio ambiente pero acusa a las comunidades de evitar el desarrollo mediante los recursos que genera la minería, que destruye los ecosistemas; tambien dice que no hay plata para atender casos de enfermedades críticas que afectan a los ciudadanos pero autoriza que envenenen los recursos que generan estas enfermedades. Baste con releer la cantidad de casos y padecimientos señalados.

Sería de gran importancia que un columnista de la talla de Ramiro Bejarano, que con seguridad toma agua importada, dejara de preocuparse tanto por la generación de recursos que al final son saqueados y concientizarse de la gran afectación que está sufriendo el pueblo colombiano, debido al poco transparente manejo de estos temas. Seguramente en un futuro estará denunciando la mala administración de estos fondos, pero en el presente ya el mal está cobrando vidas que no se recuperarán, cuando a los corruptos les den mansión por cárcel.

Siempre he sido reiterativo que el pueblo colombiano tiene en sus manos el máximo poder de una sociedad y se hace necesaria una intervención a conciencia y con dignidad para cambiar mediante el voto, toda la jerarquía directiva que tiene convertido a este rico país en una cueva de Rolando, sumido hasta la más baja estructura de poder en el lodo de la corrupción.

Actuemos desde las próximas elecciones en el sentido correcto y no permitamos que sean los mismos de siempre quienes sigan saqueando en su beneficio, los recursos que aportamos vía impuestos al erario público.

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