Ahora sí

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“Cada día trae su afán” es una frase proverbial de nuestro cotidiano lenguaje. Y es a lo que hemos tenido que acudir, muchas veces, tanto gobernantes y empresarios como ciudadanos, al tomar decisiones para afrontar los enormes retos que nos ha traído esta pandemia, y lo que falta.

Hoy podemos analizar las cosas con un poco más de tranquilidad por cuenta del camino recorrido en estos seis meses. También debemos entender que, en sus inicios, hasta la intuición y la poca información fueron instrumento de toma de decisiones en el mundo, ante la inexistencia de un manual para saber no solo lo que había que hacer, sino cómo y, sobre todo, cuándo. Por ello, tanta discusión y tan disímiles retos y estrategias sobre la mesa y los micrófonos.

Las cifras oficiales parecen indicar que en Colombia se ha estabilizado el promedio diario de muertes (320 aprox.) y contagios (11.000 aprox.), sin que hoy exista la terrible tendencia a duplicarse cada dos semanas, como venían las cifras desde hace unos meses.

Sin decir que el asunto esté superado en Colombia, porque no lo está aquí ni en ninguna parte del mundo, lo cierto es que, por lo menos en materia de salud, estamos en el terreno plano de las cifras globales tras, aparentemente y ojalá sea cierto, una superación general del pico de contagios y muertes. Sin embargo, no hay lugar a triunfalismos porque si bien hay ciudades en las que el pico ya pasó (por ejemplo, Barranquilla, Cartagena y Montería), también es cierto que otras apenas lo estarían padeciendo (Bogotá, Medellín y Cali) y muchas otras lo harán de aquí a diciembre (Bucaramanga, Neiva y Armenia), según la información del INS.

He sido partidario de las medidas restrictivas que se han implementado. Las cuarentenas obligatorias, por odiosas que hayan sido, eran indispensables para salvar vidas. Era vital hacerlo así mientras llegaba el aumento de las camas UCI para COVID-19 y el de las pruebas, y algo estratégico para lo que habrá de venir: la generación de conciencia ciudadana. No era fácil de un día para otro, y en buena medida se logró.

No quiero decir si la pandemia ha sido bien o mal manejada en Colombia. Si algo me ha quedado claro es que su manejo ha estado repleto de errores, pero también de aciertos, frente a una situación mundial tan compleja como inédita y, en todo caso, sin manual. Lo cierto es que la pandemia nos ha golpeado con especial furia. Colombia es el octavo país del mundo con más contagios durante toda la pandemia (pronto será el quinto) y el undécimo con más muertes. Cada quien sacará sus conclusiones; unos criticarán a Duque y a los alcaldes, y otros les querrán reconocer un buen trabajo.

En este momento, con el panorama mucho más claro y ante el fortalecimiento de nuestro sistema de salud para enfrentar esta crisis, es necesario emprender una cruzada nacional para, ahora sí, dedicarnos a recuperar la economía, pues, sobre todo en las ciudades más populosas, la situación ya está bastante controlada (con los obvios cuidados que deben mantenerse) o va en camino de estarlo.

Después de haber entendido que la vida está por encima de todo, debemos, ahora sí, orientar nuestros esfuerzos colectivos a sacar adelante la economía, propósito nacional que obviamente no puede dejarse polarizar por la politiquería, el populismo ni el caudillismo, pues lo cierto es que todos los colombianos necesitamos recuperar nuestra forma de vivir y subsistir.

Llegó la hora de priorizar la recuperación responsable de la economía. Ahora sí, pero con prudencia, planeación y sin enloquecer.

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