COVID-19: ¿Cuáles son las acciones adelantadas por el Gobierno para enfrentar la pandemia?

hace 11 horas
Por: Alberto López de Mesa

Aída de Troya

Caracol Televisión promociona, en las redes sociales, su escuela de formación de actores con un flyer en el que irresponsablemente, afirman que en Colombia el arte teatral no existe, por lo cual su escuela si ofrece una formación integral de actores que sabrán vivir de su oficio e ingresarán al mercado del cine y la televisión.

La afirmación de que no existe el teatro colombiano es ofensiva y viniendo de un medio de comunicación masivo resulta nocivo para la memoria cultural del país, en tanto hace pública una información falsa y discriminatoria sobre un quehacer artístico secular, con obras, autores, directores y actores de significado mundial, baste con mencionar el Teatro la Candelaria y a su fundador Santiago García, director, dramaturgo y actor de reconocimiento mundial. En las redes sociales y en columnas de opinión, muchos denigraron de la publicidad engañosa a la que recurrió Caracol televisión para promocionar su escuela de actuación, se le mostró la historia teatral colombiana y se les recordó que actores y directores criollos han sido quienes con su talento, crearon una estética de dramatizado en televisión reconocida en Latinoamérica y en el mundo.

Entre los varios comentarios que leí al respecto, destacó el que me envió el crítico de teatro y antropólogo Manolo Pardo, justamente, por satírico y atinado lo transcribiré a continuación.

Quien se encarga de formar los actores para el negocio de Caracol TV es Pavel Nowitzky, director de teatro, polaco, que desde que llegó a Colombia hasta ya dos décadas, no ha disimulado su eurocentrismo, subestimando el teatro colombiano y particularmente al actor criollo. Hace falta hacerle ver al teatrero polaco que nuestra realidad es una farsa surrealista, teatro del absurdo en carne viva.

Para la muestra le contaré aquí, en modo griego, la dramática fábula de Aída Merlano, versión criolla de Elena, la heroína homérica cuyo rapto por el joven París ocasionó la guerra de Troya.

AIDA DE TROYA

Tenemos aquí nuestra Atlántida cuya capital, Barranquilla, vive en dionisiacas y tienen allí las Súper tiendas Olímpicas.

Aída, bella joven plebeya, quiso acceder a las castas titánicas, para lo cual no se puso a rendir votos a Atenea, diosa de la sabiduría, más rápido le funcionó vender y trastear votos para conseguir prosélitos a los Titanes del poder (Los Gerlein y los Char ) Quiso Fortuna que un titán quedara prendado de amor por la bella plebeya y desobedeciendo los escrúpulos clasistas de la estirpe titánica la hizo su amante y la ascendió hasta el Olimpo. Esto ofendió a su consorte oficial y a las mujeres de su parentela. Aída era pues la manzana de la discordia. Por eso cuando, por segunda vez, Aída se puso a mercader votos para mecenas políticos y para su segundo ascenso al Olimpo, las arpías le echaron a la medusa justiciera, así, la fiscalía y la policía la atrapó, como dice el populacho, con las manos en la masa.

Fue condenada a quince años de prisión en una cárcel en Bogotá, mejor decir La Atenas suramericana, sede del presidente Iván Duque, nuestro Menelao, para quien Aída le servía como chiva expiratoria, a la hora de mostrarse severo con la corrupción.

Rumoran las pitonisas que para la casta olímpica barranquillera era un riesgo que Aída estuviera en manos de la justicia, ya que sabía mucho de sus mañas y delitos electorales, así que se apuraron en financiar su fuga de la cárcel, acaso porque libre les sería más fácil eliminarla. El mundo vio la aparatosa descolgada de Aída desde un tercer piso y la vio escapar en la parrilla de una moto. Su escape indignó a Menelao Duque, que no atinó más que a ofrecer millonaria recompensa a quien informara sobre el paradero de la prófuga Aída no tuvo, como Elena, un París que la raptara pero, por peripecias de nuestro mágico realismo, terminó refugiándose en Troya, quiero decir Venezuela, donde manda Nicolás Maduro, análogo al rey troyano Príamo, pero caribeño, panzón, con bigote mazamorrero y porfías socialista que harto indignan a Menelao, razón por la cual ha hecho pública su enemistad.

La bella Aída raptada por los troyanos, es la presea de Príamo para desquitarse de los agravios de su rival Menelao.

Ahí va la trama.

Con tanta teatralidad en estás tierras, Caracol televisión y el teatrero polaco, no tienen necesidad de escuela de actores sino de oficina de casting, a la caza de los fenotipos que surtan sus empresas de entretenimiento.

MANOLO PARDO

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2020-02-13T16:18:31-05:00

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