Conflicto armado en Colombia: antiguos enemigos hablan sobre la verdad de la guerra

hace 1 hora
Por: Rafael Orduz

Aire fresco para el centro

Los triunfos de Claudia López en Bogotá y Daniel Quintero en Medellín representan cambios de gran magnitud en contextos en los que parecían atoradas las esperanzas de millones. Bogotá y Medellín dieron la pauta, pese a que los oráculos de las firmas encuestadoras indicaban otros resultados.

Algunos, a juzgar por sus comentarios en redes, no han comprendido y siguen anclados en el cuento tonto del castrochavismo, supuesto protagonista del triunfo de López y Quintero, tanto como de las manifestaciones en Chile y en Quito. Allá ellos. Otros, del otro lado del espectro, se encargan de demeritar la victoria en Bogotá y de atribuirse, de forma abusiva, el triunfo en la capital paisa. Los liderazgos de corte caudillista, de uno y otro lado, fueron derrotados.

Los resultados del domingo son aire fresco para una mayoría harta de la política tradicional.

López y Quintero son políticos del siglo XXI, propios de las sociedades del conocimiento. No solo por su incuestionable preparación académica y profesional. Comprenden que el debate se debe centrar en argumentos, que los gobernantes construyen sobre lo construido, que el respeto por la diferencia es esencial en una democracia, que deben gobernar para todos.

Saben que el cambio resultante de la revolución tecnológica, la interdependencia creciente en el mundo global que nos obliga al respeto por la diversidad, así como el cambio climático son fuerzas ineludibles que nos obligan a hacer política de manera diferente.

El campanazo de Chile, el país de mostrar por su estabilidad macroeconómica y el recetario aplicado en materia pensional, educativa y de la salud, debe ser tomado en serio. Parafraseando a alguien en los 90: “Es la inequidad, estúpido”. López y Quintero, distintos entre sí, han planteado plataformas incluyentes, de respeto por la diferencia y la pluralidad.

“Cuarta revolución industrial”, lenguaje esotérico para las maquinarias políticas tradicionales, parte de la campaña de Quintero. Ya está presente, aunque no lo comprendamos, en la forma de nuevos modelos de negocios, pedagógicos… Por fin, líderes que lo comprenden y enarbolan políticas que afectarán la forma en que educamos a nuestros niños y jóvenes.

El mensaje también va dirigido a los empresarios. Los consumidores de los bienes y servicios son, de manera predominante, jóvenes. La conciencia ambiental, el respeto por los DD. HH., por la diversidad, los convierten en clientes de altas exigencias, que no tragan entero. Abismos les separan de la generación de sus padres. La responsabilidad social empresarial está cambiando: las comunidades son grupos de interés de poder creciente, determinantes para la buena marcha de los negocios.

Ganaron las banderas del respeto, de la transparencia, el respeto, el conocimiento. Son cambios profundos que, ojalá, sean leídos tanto por el Gobierno Nacional como por los líderes de la política tradicional. Nunca es tarde…

Felicitaciones, también, a Carlos Fernando Galán: una campaña líder en el reconocimiento y el respeto al otro.

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2019-10-29T00:00:38-05:00

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