Por: Humberto de la Calle

Al diablo lo visten de Prada

En carta pública, Timochenko le dice al Paisa que se presente a la JEP. La razón fundamental: no volver al pasado. En este momento, “el sueño de tomarnos el poder junto con las mayorías… nos marca una ruta distinta a la de la guerra”.

Y ese mismo día, el representante Prada presentó una propuesta para darle al presidente la capacidad de revivir órdenes de captura “por razones de seguridad”, incluidos aquellos excombatientes que dejaron las armas y están cumpliendo. Por fortuna derrotada, pero, ojo, porque su orientación sigue pesando y hay que estar alerta. No debe mirarse solo en la coyuntura: encierra conceptos reñidos con un Estado de derecho en el que la libertad de las personas depende de la justicia y no del presidente. Esa reactivación no era producto del incumplimiento, sino de razones desconocidas de seguridad nacional. Hasta 1991 los presidentes podían capturar a cualquiera por motivaciones de orden público. Es precisamente el regreso al pasado, algo que por paradoja contradice el consejo de Timochenko. No olvidemos que la suspensión de órdenes de captura la hizo la Fiscalía en su momento. Y ahora, con esa idea nefasta, se le daba un golpe de Estado a la propia Fiscalía para trasladar poderes desmesurados al presidente.

Aclaremos las ideas. Claro que los excombatientes que incumplan el acuerdo pierden sus garantías y tienen que someterse a la legislación común.

El otro problema es la desproporción. La iniciativa cobijaba solo a los excombatientes de la guerrilla. ¿Qué pasa con los otros? ¿Con los miembros de la fuerza pública que desviaron el camino? Como no tienen orden de captura no hay nada que suspender. Pero ahí aparece el vacío que siempre ha afectado de fondo la concepción del acuerdo. Es la creencia de que aquí no hubo un conflicto armado interno, sino que la sociedad buena fue asaltada por criminales. Esta visión sustrae de la rendición de cuentas a los agentes del Estado y a algunos terceros que financiaron la confrontación. Es por allá, en zonas recónditas no confesadas, donde habita la idea de que hubo violencias buenas.

Al presidente hay que reconocerle que en Pondores se comprometió a activar la reinserción. El doctor Archila ha estado activo en el diseño del posconflicto. Pero aún hay esferas de ambigüedad. ¿Cómo se explica que el representante Prada pertenezca al partido de gobierno?

El presidente Duque dijo en el II Foro Interamericano de Derechos Humanos que le pedía a la JEP que imponga sanciones proporcionales a los crímenes y que sea implacable con quienes no digan toda la verdad y no reparen. No podría estar más de acuerdo. Y a diferencia de Prada, hay que reconocer que el presidente se refirió a todos los responsables. Agregó que se debe extinguir el dominio de los bienes no reportados por la guerrilla. De acuerdo. Así se lo dije al fiscal general en carta pública. Y esa extinción corresponde a la justicia ordinaria. También de acuerdo.

Pero si la idea de la ministra del Interior de un acuerdo nacional va en serio, eso sería viable solo si despejamos ambigüedades y miramos al futuro. El ejercicio arqueológico emprendido por Prada no conduce a buen puerto. Al diablo lo visten de Prada.

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2018-12-16T00:00:48-05:00

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2018-12-16T00:15:01-05:00

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