Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Al fin, el comienzo del fin

Cuando los hijos de nuestros hijos miren hacia atrás para conmemorar o, por lo menos, entender el proceso de paz, recordarán aquel 27 de junio de 2017. El día D, del no retorno. El día en que las Farc dieron por terminada la guerra, luego de 53 eternos años, siete y medio millones de víctimas y una saga de dolor indecible que estuvo a punto de convertirnos en país fallido.

Entonces, cuando la esperanza que ahora renace, se haya traducido en nuevas posibilidades de enderezar nuestra historia de catástrofe, acaso entiendan la absurda paradoja, que hoy no comprendemos: mientras los armados ilegales dejaban sus armas para gritar, como ayer, “ya somos ciudadanos”, algunos civiles presuntamente legales aupaban su guerra sucia que les ha dado todo lo que son y lo que tienen.

Quizás nuestros bisnietos entiendan, ya que aún nosotros no, por qué se caen las tribunas abarrotadas de los estadios para saludar a un jugador y en cambio las calles no se inundaron de marchas, banderas e himnos para celebrar la mejor y más importante noticia en medio siglo. O que preferimos esperar a otra fecha hito, el 1° de agosto, cuando acaben las zonas especiales; o en septiembre, cuando se destruyan las caletas; o en otra fecha del año cuando esa guerra comience a ser recuerdo.

Habrá una mañana en el que el fusil convertido por el maestro Sastoque en pala, la escopetarra del músico César López, y aun el cuadro bucólico que las Farc le regalaron al presidente Santos formen parte de la iconología de la nueva patria que comienza a construirse.

Como en un álbum viejo, las futuras generaciones verán fotos de manos desarmadas de exguerrilleros ondeando, con orgullo y esperanza, sus cédulas; y pidiendo que ojalá esta vez sí les cumplan como hasta ayer ellos lo hicieron.

De pronto ellos, nuestros descendientes, puedan documentar la época en que dejamos de conmemorar fechas patrias recordando batallas y las reemplazamos por fechas de acuerdos, reconciliaciones, reparaciones, justicia y esperanza.

@marioemorales y www.mariomorales.info

 

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