Por: Mauricio Rodríguez

Al mejor postor

Una decisión importante que tendrá que tomar el Gobierno en los próximos meses es la adjudicación del tercer canal privado de televisión.

Tal decisión es crucial porque ese canal  otorgará un gran poder político y económico a su propietario, afectará a RCN y a Caracol al crearles competencia (bienvenida en todos los casos),  y beneficiará a los televidentes y anunciantes al darles una nueva alternativa. Además, su licencia será una enorme fuente de recursos para las finanzas gubernamentales.

Sobre este último aspecto vale la pena recordar cuáles son las obligaciones del Estado. El objetivo oficial debe ser el de maximizar el precio de venta de esa licencia, garantizando la seriedad profesional de la empresa que resulte favorecida. Lograr esto no es difícil si existe la voluntad de hacer un proceso transparente.

Entonces, ¿cómo debe ser dicho proceso? Muy sencillo y claro: en una primera etapa se debe hacer una evaluación de las capacidades técnicas y financieras de los aspirantes, para determinar quiénes cumplen con una serie de requisitos mínimos establecidos por expertos. Y en la segunda etapa se debe  llevar a cabo una subasta pública en la que participen los que pasaron el anterior filtro. No hay que complicarse con tal subasta; simplemente debe adjudicarse el tercer canal privado al mejor postor en una puja abierta, con la presencia de las autoridades y de los medios de comunicación.

Desafortunadamente, poner en práctica las anteriores sugerencias es muy difícil por los  grandes intereses políticos y económicos que están en juego. Gobierno, empresarios y congresistas presentan toda clase de argumentos —sin buenos fundamentos— para favorecerse mediante condiciones y mecanismos que les reporten beneficios individuales. Pero si se piensa y se actúa en función del interés colectivo, no me cabe la menor duda de que lo más conveniente para la sociedad colombiana es la propuesta descrita. Por lo tanto, los ciudadanos debemos presionar para que se ponga en práctica.

La adjudicación del tercer canal privado de televisión es una prueba de fuego de la honestidad y responsabilidad de tanto los líderes públicos como de los  empresarios nacionales y extranjeros involucrados. De su resultado se podrá concluir si Colombia está progresando en materia institucional-pública y privada. O si subsisten las sucias manipulaciones políticas y económicas que tanto daño le han hecho al país, en especial a sus ciudadanos más pobres.

 

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