Por: Tatiana Acevedo Guerrero

Al progreso ni con el pétalo de una rosa

Una compilación de propaganda, cifras, opiniones expertas, fotos bonitas y crónicas románticas sobre la Orinoquia y la Amazonia circuló el pasado domingo con la revista Semana. Pese a que hay cierta variedad en sus más de 300 páginas, puede decirse que la apuesta política de la revista se construye sobre tres pilares.

En primer lugar, hay que “descubrir” este territorio. “Tierra a la vista” titula, parafraseando al conquistador de antaño. Se “descubre” para traer al pueblo, atrasado, al progreso. “Se les acabaron los plazos: ¡el futuro es hoy!”, les recrimina la revista, afirmando que, hasta ahora, estos departamentos no han sido sino una suerte de quimera. “Que los llanos no sigan siendo una ilusión de progreso y se conviertan en etapa de desarrollo”, reiteran.

Además de “descubrirla”, debemos apreciarla, pues alberga muchas riquezas. La revista enumera estos tesoros: hidrocarburos, agroindustria, medio ambiente, amaneceres, joropo, sonidos indígenas en la selva y diversidad étnica notable. Se equipara así la población indígena con los recursos biofísicos, insistiendo en que estos pueblos son una riqueza natural del Estado. Además de naturaleza, los indígenas son una atracción turística. “La variedad de etnias es un atractivo que pocos imaginan”, explica la revista publicitando el Vaupés.

Ante un territorio dormido, pleno de gentes sin iniciativa (sólo eso explicaría que vivan en el pasado), la revista denuncia la urgencia de hacer algo con “estas tierras y su gente”. Ni una palabra sobre sus procesos políticos, sociales, criminales, o de resistencia. Lienzo en blanco, tabula rasa, océano verde, la región debe ser intervenida cuanto antes: “Orinoquia, paraíso travel”, “Vengan esas palmas”, “La ganadería es agricultura, con valor agregado”. Y así.

 

 

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