Por: Iván Mejía Álvarez

Aladino Messi

Argentina tiene un mayúsculo problema de conceptos. No solamente juegan mal a la pelota sino que están equivocados en las ideas básicas que son necesarias para revertir la situación.

Argentina cree que hacer pases corticos significa posesión ofensiva. No conocen el fútbol de posición y dejan de lado conceptos básicos en el toque como triangular para conseguir superioridades en áreas descongestionadas, búsquedas del tercer hombre y explotación del jugador libre. Conceptos primarios para conseguir que el uso de la pelota sea racional y traiga consecuencias de ataque.

Sabella cedió a la presión de Messi y metió en la cancha a todas sus “estrellas”, jugadores muy buenos en sus equipos, con recorrido internacional y mucho fútbol. Nadie discute individualmente a Di María, Higuaín, Kun Agüero y al mejor jugador del mundo, Lionel Messi. Pero juntar muchas estrellas sin darles un plan de juego, sin trazarles un derrotero táctico, puede llevar a la confusión, y eso es lo que vive el elenco albiceleste.

Son demasiados errores juntos. Dos volantes de marca para enfrentar a Irán suena descabellado y termina empujando a que el equipo lo lleven de la mano Mascherano y Gago, los menos indicados para ello. Argentina no explota las bandas y sus laterales, Rojo y Zabaleta tienen tendencia a meter diagonales internas, por lo que no se amplia el campo sino que se le cierra. El juego interior es confuso y lento. Higuaín y Agüero se roban espacios al ir los dos en la misma zona de influencia y no determinar quién entra y quién sale del área.

Frente a un equipo abroquelado con diez hombres alrededor de su portero y plantado en su área, lo único valido es filtrar los pases, abrir la cancha, ensayar en la media distancia. La lentitud de la maniobra y los toques laterales juegan siempre a favor del que defiende, que encuentra tiempo y medida para cerrar los espacios y tapar los posibles receptores.

Van dos partidos argentinos, seis puntos, sin jugar bien, dejando más dudas que virtudes, pero ahí van los de Sabella, que tienen una gran ventaja: en sus filas está Messi, este Messi de hoy, ausente del juego colectivo, perdido en la vorágine de un equipo que lo busca y lo busca pero no lo encuentra.

Y cuando todo parece perdido aparece él para frotar la lámpara y reencarnar en Aladino... esa es la ventaja de tener al genio en tu equipo.

 

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