Por: Aura Lucía Mera

Alcatraz Hilton

La expectativa crece. Las entradas reservadas con meses de antelación.

Miles de turistas en lista de espera para conocer en vivo y en directo la famosa, la temida, la legendaria y misteriosa prisión de Alcatraz. “La Roca”, como se le conoce a esa isla árida y rocosa, albergue de alcatraces, rodeada por las gélidas aguas del Pacífico y corrientes marinas que, en mañanas de niebla, desaparece de la vista de San Francisco, distante sólo a unas pocas millas de distancia.

Famosa por ser inexpugnable y haber sido el sitio de reclusión de los más peligrosos convictos de Estados Unidos. Al Capone, Scarface, siendo uno de ellos, el capo de capos, tristemente célebre por sus asesinatos en serie en la época de la prohibición del alcohol, prácticamente el fundador de la mafia en el continente americano...

El ferry atraca en “La Roca”. Un olor a guano impregna el ambiente. La cuesta es larga y pendiente. Cuántos hombres lo recorrieron encadenados de pies y manos. Destino final. Cuántos murieron en sus intentos por escapar, ahogados en las heladas aguas, arrastrados por las corrientes encontradas. Cuántos cayeron a balazos en sus desesperados actos de rebelión.

Las celdas, individuales. Inodoro y lavamanos. Un catre. A cada convicto que llegaba, después de ser desnudado y requisado, le entregaban uniforme, zapatos, manta, almohada y sábanas. Podían comer todo lo que quisieran, pero lo que se servían se lo tenían que comer. Dejar algo en el plato era castigado con varios días de encierro en un sótano húmedo y dieta de pan y agua.

El lema era el “respeto”. Pero se prohibía terminantemente hablar y socializar. Dos veces a la semana salían al patio a recibir sol, y podían jugar cartas, ajedrez, pero sin hablar. Muchos testimonios cuentan que el aislamiento total era “peor que ser condenados a muerte”. Les mataban la mente, lenta pero inexorablemente.

El ambiente es pesado. Se respira dolor y sufrimiento. Alcatraz, la isla de “irás y no volverás”. Un prisionero logró cavar un túnel con una cuchara. Logró llegar al desagüe y se tiró al mar. Se dice que logró su libertad. Jamás encontraron su cuerpo ni se supo nada de él. Tal vez lo logró...

Pienso en nuestras cárceles. Hacinadas. Rompen todos los derechos humanos. Acaban con la dignidad del ser. Pisotean y degradan. El que ingresa sale convertido en un animal, porque dentro de sus patios, sus corredores y sus celdas, son tratados como tales.

Recorro Alcatraz, símbolo del terror. Los miles de turistas, millones al cabo del año, salen con el alma encogida... Pienso cómo saldrían si se dieran un “paseíto” por La Picota, la Modelo, Vista Hermosa, Itagüí... Para nombrar sólo algunas... Creo que sufrirían infarto colectivo del miocardio. O quedarían de asilo el resto de sus turísticas vidas... Alcatraz. El Hilton de las cárceles. Famosa por su “ ferocidad”, es un Hotel Cinco Estrellas...

Y mientras excongresistas y antiquísimos exministros siguen gastándose el dinero de todos los contribuyentes en sus carros blindados con escoltas, las cárceles del país no tienen presupuesto para brindarles a sus reclusos la menor posibilidad de vivir con dignidad. Y esto a nadie le importa. Son animales llevados al matadero...

Se salvan los políticos, los hampones de cuello blanco y de dinero. O se van a vivir a otros países con pasaporte y todo...

 

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