Por: Hernando Roa Suárez
Construir democracia

Alejandro Gaviria: humanista integral contemporáneo

Colombia necesita rectores universitarios humanistas e innovativos.

Con un pasado universitario consagrado y en búsqueda de ser, Alejandro Gaviria ha sido designado —en buena hora— rector de la Universidad de los Andes. Esta, su alma mater, le cambió su existencia hacia una opción profunda y creativa. Su evolución, sus valores y su vida universitaria y política lo convirtieron en un humanista contemporáneo.

Hace un tiempo que no disfrutaba tanto el alcance de un discurso de posesión de un rector universitario, como el de Alejandro. Su visión sobre la universidad la ha centrado, con precisión, en cinco puntos que sintetizamos ahora; insinúo complementarlos después. El primero es la pluralidad, esto es, la necesidad de promover diferentes ideas del cambio social y de inculcar el hábito del escepticismo, la conciencia crítica y las virtudes republicanas del debate razonado y el respeto mutuo.

El segundo es la diversidad socioeconómica, una ambición antigua de esta universidad, un propósito sempiterno, pero no plenamente realizado. La universidad debe mitigar las diferencias sociales, no amplificarlas. Debe ser un instrumento de movilidad social, no de perpetuación de los privilegios. El tercero es la sostenibilidad. Primero está la obligación que tenemos como comunidad universitaria de cuidar el medio ambiente, dar ejemplo y practicar lo que predicamos. Pero está también la responsabilidad (preponderante, diría) de promover los debates éticos sobre el cambio climático, la deforestación y las fumigaciones.

El cuarto concierne a la investigación y a la creación, lo quiero llamar compromiso. Nuestros esfuerzos creativos y de investigación deben hacer parte de una conversación global, de un intercambio permanente con nuestros colegas en el mundo entero, pero deben al mismo tiempo abordar nuestros problemas cotidianos y nuestros desafíos de largo plazo. Deben tocar nuestra realidad y tratar de cambiarla. 

Por último, está la innovación. La robotización, las nuevas tecnologías de comunicación, los avances en la teoría del aprendizaje, así como los cambios demográficos y culturales convierten a la innovación en un imperativo. Las mejores universidades, estoy seguro, no solo sobrevivirán, prevalecerán.

En suma, la Universidad de los Andes debe ser un ejemplo de diversidad, sostenibilidad y apertura intelectual, debe profundizar sus nexos globales y su influencia local, y debe, al mismo tiempo, mantener su capacidad de innovar y transformarse desde adentro.

Todo ello con apego al énfasis humanístico, a la educación liberal que ha sido enfatizada por todos mis antecesores. “La universidad —escribió uno de nuestros primeros rectores— tiene necesariamente la misión de formar a una persona más universal, capaz de aproximarse a la vida con inteligencia, destreza y capacidad de pensar, antes de que entre atolondradamente a manejar los instrumentos de precisión de su carrera”. Esa es nuestra herencia imprescindible, la herencia humanista. Ese será mi énfasis”.

Tomemos distancia: en el mundo contemporáneo, con gran tendencia a la cosificación de lo humano, el rector presentó una visión de la universidad que no olvida, por encima de cualquier vanidad, ambición o miedo, que estas instituciones deben estar esencialmente al servicio de lo humano; de lo que tiene realmente significación histórica: de todo lo humano.

Teniendo en cuenta el momento de incertidumbre por el que atraviesan sectores importantes de nuestra población, anhelo que al finalizar su gestión rectoral, acompañado de un equipo tecno-científico e innovativo de primera línea, Alejandro figure en la historia de Colombia, en unión de los rectores que la sirvieron con dimensión de profundidad y trabajando al servicio de un desarrollo sostenido universitario, como lo hicieron en el siglo XX: Gerardo Molina, Fernando Hinestrosa, Víctor Manuel Moncayo, Marco Palacio, Rafael Rivas, Moisés Wasserman, Alfonso Borrero, Gerardo Remolina, Alfonso Ocampo, Jaime Restrepo y Carlos Angulo…

Felicitaciones al Consejo Directivo de la universidad por la designación de un universitario ético, con vocación humanística e innovativa, al servicio de nuestra democracia participativa.

[email protected]

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Alejandro Gaviria: humanista integral contemporáneo

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