Por: Cartas de los lectores

Alejandro habló ex cáthedra

El decano de Economía de la Universidad de los Andes, en su artículo de El Espectador del 3 de abril, reprendió y llamó “cortos de visión” a esos docentes que creen que "la universidad debería formar sabios", refiriéndose particularmente al profesor Juan Esteban Constaín.

Tales docentes, nos hace caer en la cuenta Gaviria, ignoran que es un pequeño esfuerzo —por ejemplo, por comprar barato y vender caro— lo que “puede conducir al progreso, a vidas más saludables, más interesantes y provechosas para más y más gente”.

Hay, sin embargo, otras maneras de ver la vida. La gente, profesionales o no, busca tener más dinero porque el modelo en el que estamos viviendo hace creer que se es más rico cuanto más dinero se tiene. La verdadera riqueza está constituida por las cosas útiles para el cuerpo o el espíritu de los seres humanos; la compraventa de los objetos no les aumenta su utilidad. Como dijo el químico F. Soddy, en una conferencia titulada “¿Cómo vive la humanidad?”, dictada en 1921: “Mi protesta principal contra la economía ortodoxa es que confunde la sustancia con su sombra”.

Yo, que también soy profesor de economía, aunque no conozco al profesor Constaín, me declaro su secuaz y seguiré buscando que los estudiantes piensen con cabeza propia, con los pies puestos en su contexto, como lo hicieron antes Estanislao Zuleta, Antonio García Nossa o José Consuegra Higgins y espero que lo sigan haciendo otros docentes en el futuro. Se trataría de buscar que algunos de los nuevos economistas, aunque no sean la mayoría, en lugar de repetir como loros las teorías que llegan del norte, intenten crear pensamiento propio.

 Julián Sabogal Tamayo.  Pasto.

Barranquilla está de aniversario

Barranquilla, la Puerta de Oro, está de cumpleaños hoy, 7 de abril. Su nombre nace por Barrancas de San Nicolás, una ciudad poblada, más no fundada por alguien en especial y que ha sido hito en el país porque por allí entró el progreso. El mítico muelle de Puerto Colombia (1888), que se tragó el mar y dejaron arruinar. Por allí entró la radio, el fútbol, la aviación. Leemos con agrado que la Gobernación donará $200 millones para la Casa-Museo Meira del Mar, poetisa y escritora barranquillera, cuyo nombre fue heredado por la Biblioteca Departamental. La ciudad está preciosa, mucho más ahora con la recuperación del Paseo San Nicolás y su neogótica iglesia, patrimonio arquitectónico de Colombia. Deberían hacer lo mismo con la Iglesia de San José, así como con otras construcciones coloniales y republicanas que están cayéndose por desidia y corrupción.

  Helena  Manrique. Bogotá.

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