Por: Antonio Casale

Alerta amarilla

Han pasado cinco partidos sin conocer la victoria y además el buen juego solamente apareció por momentos relativamente largos ante Perú. Es tiempo de tomar correctivos.

Inventar con más nombres cuando apenas quedan siete meses para el Mundial y unas pocas unidades de trabajo antes de conocer a los convocados para la gran cita, no es la solución. Hay un equipo estelar en el que sus individualidades se conocen de memoria. Esos son, no hay que darle más largas.

Lo que pasa es que en materia colectiva hay variantes que no se han probado de una manera decidida, como jugar con tres centrales. Esto se ha hecho improvisando a algún volante de marca en ese lugar en momentos especiales de algún partido, pero no como una estrategia para buscar una impronta que le pueda entregar mejores dividendos en momentos en que los necesita.

Una de las grandes fortalezas de la selección que jugó el Mundial pasado fue lo que representaban Zúñiga y Armero en ataque. Prácticamente eran dos delanteros más que podían tomar riesgos porque siempre contaron con respaldo en la retaguardia para hacerlo. Bien porque Valencia o Sánchez oficiaban de tercer central cuando se proyectaban los dos o bien porque los rivales no leían al equipo de todos como lo hacen ahora, varios años después de jugar a lo mismo. Por eso, no es que Zúñiga y Armero sean mejores o peores que Arias y Fabra, es más, no hay suplentes de su talante. Improvisar a Medina, a Tesillo o a cualquiera es exponerlos al escarnio.

En cambio, Colombia cuenta con por lo menos cinco centrales de lujo mundial, como lo son Zapata, Dávinson, Mina y los dos Murillo. Con tres de ellos en cancha sería suficiente para asegurar la defensa, obviamente respaldados por Sánchez y Aguilar, a esperas de que Barrios se consolide para pelear un puesto en esa zona. El de Boca podría ser un tercer volante de seguridad en caso de que las circunstancias lo exijan, o se podría usar ese lugar con un lanzador o volante cabeza de área. Quedarían cuatro puestos disponibles para atacar, lugares en donde también hay materia prima suficiente para hacer daño: James, Cuadrado, Cardona, Teo, Muriel, Duván Zapata o Falcao.

Es hora de que Pékerman recobre su capacidad estratégica y la saque a relucir. Salir de esta racha dependerá de su sabiduría para sorprender maximizando el recurso con el que cuenta. Probar más nombres a estas alturas del partido lo hace ver desesperado y confundido.

 

 

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