Por: Danilo Arbilla

Algo de Argentina

Semana a semana, al momento de elegir tema, Argentina está en el tope de la lista. Y es natural, en octubre próximo los argentinos deberán elegir un nuevo presidente, con una opinión pública y un electorado muy divididos. Por el presidente Mauricio Macri o por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Y hay, si cabe, un tercer grupo: por ninguno de los dos. Contra los dos, y es el mayor.

Será muy importante lo que decidan los argentinos, por su propia suerte que pinta algo comprometida y también en lo que tiene que ver con el damero continental. Qué barullo si gana CFK y se suma al equipo de Evo Morales de Bolivia, Tabaré Vázquez de Uruguay y Andrés M. López Obrador de México que apoyan la dictadura de Nicolás Maduro. Este estará rezando para que gane su amiga y se sume al “diálogo”.

Es muy difícil hacer un pronóstico, anticipar lo que puede ocurrir. Hoy se da por seguro que Macri y CFK finalmente serán candidatos, pero eso recién se resuelve en elecciones internas en agosto. Hay quienes, dentro del oficialismo, consideran la posibilidad de que el presidente se baje, sobre todo si sigue bajando en las encuestas. Muchos de sus aliados consideran salirse. Cristina mientras tanto crece y está arriba en las encuestas. Y además faltaría el “tercer candidato”, el de alternativa, el que recogería el rechazo que concitan aquellos dos, y para lo cual hay una lista que fluctúa y varía jornada a jornada.

Es vertiginoso, muy confuso, complejo y sorprendente: a la hoy senadora CFK, que goza de fueros parlamentarios que la mantienen en libertad, se le siguen diez causas judiciales, en cinco de las cuales ya fue procesada con pedido de prisión. En estos días además comparecerá como encausada en juicios orales, en dos con sus hijos Máximo y Florencia, también procesados. Y está arriba en las encuestas.

Para el conocido periodista Jorge Lanata es inaudito que CFK continúe libre y que después de estar investigando “por más de tres años al gobierno más corrupto de la historia argentina solo haya tres presos”.

Lanata es un enemigo declarado de CFK y de los kirchneristas y viceversa. Y no se andan con chiquitas. El periodista, en su programa de TV, dijo que la expresidenta era “solo una vieja enferma”. Y fue a más, sin cuidar mucho el lenguaje, ciertamente: “Usted (CFK) se cagó en los pobres de Argentina … los robó en la cara con cinismo … y (está) sola peleando contra el olvido, arañando un lugar en la historia que ojalá la juzgue como la mierda que fue”.

Los seguidores de Cristina, aparte de devolverle las “gentilezas” en mismo tono a Lanata, le hacen poco caso y quieren que ella vuelva a gobernarlos. Ignoran lo que dicen economistas y analistas neutrales de adentro y del exterior en cuanto a que, de no haber ganado Macri, hoy Argentina estaría igual y hasta peor que Venezuela.

Macri heredó un país que venía cuesta abajo y debió encarar el ajuste. Ni más ni menos que “apretarse el cinturón” y sobre todo aquello de ingresos fijos. Con qué argumentos los convence el gobierno de que este apriete es la consecuencia del despilfarro del régimen kirchnerista. Ellos estaban y la pasaban mejor cuando el despilfarro y es muy difícil que su visión cambie.

El presidente además no lo hizo bien: “Se pasó dos años paveando”, al decir del conferencista y asesor económico Salvador Di Stefano, quien ha hecho un muy claro y certero análisis de la situación de Argentina.

Se demoró o no lo supo hacer o midió mal los hechos por venir o simplemente sobrevaloró su capacidad para manejar el tema, característica que no le es muy ajena.

Hay quienes afirman que más grave aún es que también en política Macri está “paveando”, siendo el principal responsable de que Cristina Fernández de Kirchner siga suelta. Piensa —según se insiste en medios políticos— que lo que más le conviene es ir a una elección con Cristina candidata. Entiende que la polarización juega a su favor y para que se dé es necesario que CFK esté libre y pueda ser candidata.

Ni pensar en la posibilidad de que Macri dé un paso atrás y le deje el lugar a su segunda a bordo, María Eugenia Vidal, la popular gobernadora de la provincia de Buenos Aires, como muchos le recomiendan.

De aquí a agosto, y más de aquí a octubre, restan muchas cosas por pasar en la República Argentina.

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