Por: Daniel García-Peña

Algo está pasando en EE. UU.

La semana pasada finalizaron las elecciones primarias en los Estados Unidos de América. A lo largo de los últimos meses, los partidos midieron, estado por estado, la correlación de fuerzas internas y escogieron sus respectivos candidatos con miras a las elecciones de mitaca (midterm) el próximo 6 de noviembre, en las cuales estarán en juego la totalidad de la Cámara de Representantes (435 escaños) y un poco más de un tercio del Senado (35 de 100 escaños), así como gobernaciones en 36 estados y miles de cargos y cuerpos colegiales locales y estatales en todo el país.

En las primarias del Partido Republicano, en términos generales, se fortaleció la línea de Trump en casi todos los estados, afianzando su control sobre el partido en desmedro de los sectores del llamado establecimiento afectados negativamente por el retiro de figuras emblemáticas como Paul Ryan y Jeff Flake, así como la muerte de John McCain.

Pero lo más interesante es lo que está sucediendo en el Partido Demócrata, en gran medida motivado por la fuerte movilización en contra de Trump. Sobresale el hecho que, como nunca antes, un número significativo de mujeres fueron elegidas como candidatas: un total de 256 a la Cámara y al Senado, la inmensa mayoría demócratas. También es notable que los niveles de participación en las primarias de los demócratas fueron altísimos. Por otra parte, el sector progresista, que surgió con mucha fuerza en 2016 gracias a la campaña de Bernie Sanders, obtuvo importantes éxitos.

Ha recibido mucha atención el triunfo de Alexandria Ocasio-Cortez, una mujer latina de 28 años, cuya única experiencia política previa había sido ser la organizadora local hace dos años de la campaña de Sanders. Ella derrotó a Joseph Crowley, vaca sagrada del establecimiento, para un escaño en la Cámara por Nueva York. Otro ejemplo muy significativo es el de Stacey Abrams en Georgia, quien sería, de ganar en noviembre, la primera gobernadora negra en la historia de ese estado del sur profundo.

Una de las contiendas más interesantes será por la Gobernación de la Florida: por los republicanos, el trumpista Ron DeSantis, quien derrotó al candidato del establecimiento, y por los demócratas, Andrew Gillum, negro y progresista, quien se impuso sobre las maquinarias habituales. En otras palabras, los sectores tradicionales de ambos partidos quedaron por fuera.

Sin embargo, por importantes que sean estos casos, no se pueden sobredimensionar. De hecho, la mayoría de las primarias demócratas las ganaron los moderados. En Nueva York, por ejemplo, el gobernador Andrew Cuomo, amigo de Hillary Clinton, fue reelecto por una amplia mayoría sobre la progresista Cynthia Nixon, estrella de Sex and the City.

De todas maneras, no cabe duda de que en términos generales el Partido Demócrata sí se está moviendo hacia la izquierda. Asimismo, a nivel nacional ha primado una lógica pragmática, combinando candidatos moderados y progresistas, según los distritos. Históricamente, en las elecciones de mitaca, el partido en el gobierno pierde escaños, lo cual en esta ocasión favorece a los demócratas. Todo esto tiene a muchos hablando de una “ola azul”, es decir, un gran triunfo de los demócratas, que les permitiría arrebatarles a los republicanos el control de al menos la Cámara y ojalá también el Senado, así como un buen número de gobernaciones.

Sin embargo, mucho puede pasar de aquí a noviembre. La economía va bien y, aunque todos los expertos coinciden en que es debido a las medidas implementados por Obama, por supuesto que Trump se ha encargado de asumir todo el crédito. Pese a los múltiples escándalos e investigaciones, Trump mantiene prácticamente intacta la lealtad ciega de su base —hombres trabajadores blancos con bajo nivel educativo—, mientras los súper ricos también están felices con todo lo que ha hecho por ellos, lo cual implica que a los candidatos republicanos no les faltará dinero.

Por lo que ya se ha visto hasta ahora en las primarias, algo muy interesante está sucediendo. Es así que las elecciones en noviembre serán más cruciales que nunca y todo indica que se están perfilando como un referendo en torno a Trump.

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* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y Director de Planeta Paz.

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