Miguel Ángel López, el favorito de Lucho Herrera para ganar la Vuelta a España

hace 17 mins
Por: Antonio Casale

Algo pasa

Los goles de Falcao, las jugadas de James, los cuartos de final conseguidos en el Mundial de Brasil y la semifinal de la Copa América en 2016, los desbordes de Cuadrado en Italia, las atajadas de Ospina en Inglaterra y ahora en el Nápoles, el buen momento que traía Quintero en River hasta su lesión y los rutinarios goles en Europa de Bacca, Morelos y recientemente Duván Zapata nos han mantenido distraídos y convencidos de que Colombia es potencia mundial de fútbol.

El presente ilusiona con la selección de mayores de cara a una Copa América que tomará a la mayoría de países en recambio generacional, operación que, por fortuna, Colombia ha venido ejecutando hace tres o cuatro años.

Pero lo que viene requiere un rediseño, porque el futuro preocupa y no es una cuestión de precepción. En lo que va corrido del año nuestros clubes han disputado 17 partidos en torneos continentales y solamente se han cosechado cuatro victorias. Derrotas impensadas hace un par de años, como la eliminación del DIM por parte de Palestino de Chile o la del Once Caldas a manos del Deportivo Santaní de la segunda división paraguaya se hacen frecuentes. Partidos que se pierden increíblemente como el de Júnior, flamante campeón de Colombia, ante el Melgar de Perú, y el colero en su momento de la Liga de Argentina, San Lorenzo, o que se empatan de local como el de Tolima ante el Jorge Wilstermann de Bolivia, han sido parte de la rutina de este comienzo del año. En todos estos casos, más allá del resultado, el desempeño fue lamentable.

La selección Sub 17 se devolvió rápido del Suramericano en Perú sin sumar un solo punto, algo que nunca había ocurrido. Mientras tanto la Sub 20 clasificó de arepa al Mundial de Polonia, más porque los demás eran peores que por virtudes propias.

Es claro que no se trabaja bien en las canteras. Ni las ligas ni la mayoría de clubes tienen estrategias claras. Esto sin contar con los múltiples intereses con que se hace la selección de talento. Son pocos los empresarios que piensan en la parte humana de sus pupilos, lo que sería una gran idea para que su negocio fuera más rentable. Pero ellos quieren dinero rápido y fácil.

Carlos Queiroz fue campeón mundial Sub 20 y europeo Sub 17 con Portugal. Su experiencia no puede ser inutilizada para diseñar el futuro del fútbol colombiano. Junto a ella, y las capacidades naturales de los jugadores criollos, debería ser suficiente para enderezar el rumbo. Pero para eso se necesita determinación entre los dirigentes, ojalá lo entiendan pronto.

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