Por: Patricia Lara Salive

Alguien mintió

¿Existen aún en la inteligencia “enemigos agazapados de la paz”, similares a los que hace décadas denunció Otto Morales Benítez? ¿Perviven esos “enemigos agazapados” a quienes, según García Márquez, si Otto los hubiera denunciado, le habría prestado un gran servicio al país?

 

Esas preguntas me rondan desde cuando Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa, reveló un supuesto plan de la columna Teófilo Forero de las Farc para atentar contra el expresidente Uribe, el exvicepresidente Pacho Santos y el fiscal general.

Miremos la cronología: 1. Hace 20 días, por orden del presidente Santos, Pinzón le dijo a Uribe que había información de que la columna Teófilo Forero planeaba un atentado en su contra, y le reforzó su seguridad. 2. El ministro reveló el supuesto plan, el cual, al incluir también a un defensor del proceso de paz, como el fiscal Montenegro, ¡sonaba a disparate! 3. Uribe le agradeció el gesto a Santos. 4. La noticia causó revuelo porque se trataba de un hecho tan grave, que hasta Humberto de La Calle, jefe de la negociación con las Farc, dijo que si esa información se comprobaba, se suspenderían los diálogos de La Habana. 5. Los voceros de las Farc respondieron que todo era “un falso positivo informativo”. 6. La columnista María Jimena Duzán afirmó que, según sus fuentes de inteligencia, los “atentados que el ministro denunció con tanta preocupación y vehemencia y que según él mismo están sustentados en fuentes de inteligencia, no son nuevos. La realidad es que la inteligencia colombiana sabe de estos planes hace por lo menos cinco años y desde entonces los maneja como posibles hipótesis sin que hasta ahora nunca hubieran sido motivo de pronunciamientos públicos ni de grandes titulares”. 7. Santos explicó que ese plan existía desde cuando él era ministro de Defensa y que sólo lo informaron para ser previsivos. Es decir, le dio la razón a la columnista. 8. Uribe reviró y sugirió que la intención de Santos era “ocultarles delitos a las Farc para avanzar hacia el acuerdo de impunidad”. 8. Por ultimo, Pinzón afirmó que el presidente había sido malinterpretado cuando dijo que el plan de las Farc era viejo, e insistió en que, de acuerdo con informes de inteligencia de la Policía, se determinó que sí hubo nuevas amenazas.

¡Esto sí es de locos!, pensé. Al comienzo había creído que la columna Teófilo Forero se oponía a que las Farc negociaran la paz, y buscaba bombardear el proceso. Pero a medida que se contradecían comencé a pensar que si Santos había desautorizado al ministro y no lo había destituido, tenía que ser porque a Pinzón también le habían hecho creer que existía el nuevo plan, y supuse que el presidente debía estar preparando una purga para sacar cuanto antes a esos peligrosos “enemigos agazapados de la paz”.

Sin embargo, con las nuevas declaraciones de Pinzón, me desconcerté y le escribí al presidente: le transmití mis dudas, le dije que suponía que él estaría preparando una purga en la inteligencia, y le pregunté:

Presidente, ¿cuándo se supo el plan? ¿Qué fue lo que pasó realmente? Y él, gentilmente, me respondió: “(Es) muy sencillo: el plan es viejo pero se conocieron datos nuevos que supuestamente lo reactivaban. Se decidió contarle a Uribe, quien dijo que haría pública esa información y Pinzón se le adelantó”.

Y le contesté: Gracias, presidente... Pero recuerdo tanto a Otto Morales con su historia de los enemigos agazapados de la paz...

¿Aún existen esos enemigos, presidente? ¿Quiénes son, ministro?

 

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