Por: Columnista invitado

¿Alguien puede pensar en los niños de este país?

Por: Valentina Manrique

La historia reciente nos ha mostrado que aquí los puestos públicos dependen de a quien conozcas y no de que méritos tengas para obtenerlo. Soy consciente que la corrupción en este país no es solo culpa de los políticos, es culpa de todos los que evadimos nuestros deberes como ciudadanos de un país democrático, todos los que no votamos, los que regalamos el voto y de todos los que nos quedamos callados ante las cosas que vemos en la noticias con la idea que “así son aquí las cosas”.

Pero hoy no me puedo quedar callada. El nombramiento de Juan Carlos López pone en riesgo el futuro de los niños, niñas y adolescentes de este país. La dirección del ICBF no puede ser un puesto político, por el contrario debe estar en cabeza de un profesional con los estudios, experiencia y manejo de la normativa de infancia y adolescencia y en especial de la realidad que vive este grupo históricamente vulnerable en el país. 

La especial protección que trae la Constitución respecto de los niños, niñas y adolescentes en este país no puede ser una frase de cajón que sale en todos los discursos electorales o en las cartas de condolecía cuando hay una tragedia.  La especial protección incluye, la creación de organismos especializados, personas educadas y calificadas para la ejecución de proyectos que incentiven la protección, educación y bienestar de este grupo. La capacidad para entender los riesgos a los que se enfrenta este grupo y el valor de enfrentar la política y la idiosincrasia de este país para crear las leyes y las medidas necesarias para proteger a los niños.

Reitero que este no debería ser un puesto político, este es un puesto que exige mucho más que buenos contactos. Pero ya que la política le volvió a ganar a la razón, le pido al señor López que enfrente este nuevo nombramiento con la mayor seriedad y transparencia posible. Que entienda que esto ya no se trata de los intereses de unos pocos es un estadio, sino del futuro de un país. Que en sus manos esta, proteger a un grupo de especial protección y dotarlo de todas la herramientas que necesita para tener los conocimientos necesarios para cambiar el futuro del país.

¡Señor López póngase la camiseta!

 

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