Por: Felipe Zuleta Lleras

Algunas razones para volver a Twitter

El 24 de julio del 2017 decidí suspender toda actividad en Twitter pues me aburrí, entre otras cosas, de las permanentes amenazas de muerte, los insultos, las descalificaciones y los constantes y repetitivos agravios por mis preferencias sexuales.

Debo admitir, sin dudarlo, que esa decisión no sirvió para nada, pues todas estas cosas siguieron ocurriendo en esa red y en otras, como Instagram y Facebook. Diariamente, mis colegas de Blu Radio encargados de todo el tema digital me reportan las menciones que se hacen de mí en las redes. Y las conductas de esas personas tóxicas dedicadas a tratar de amedrentarme nunca cesaron. Es decir, traté de tapar el sol con un dedo y, claro está, no lo conseguí. Por el contrario, me quedé sin una herramienta fundamental para denunciar a quienes me hicieron y hacen cientos de amenazas de muerte e insultos.

Precisamente en estos últimos días me explicaba un alto funcionario de la Fiscalía que esa entidad, cuando recibe denuncias de amenazas a periodistas, inicia un trámite burocrático lento. Eso, me aclaraba esta persona, cambia sustancialmente cuando los victimarios son visibilizados en las redes, cosa que, por supuesto, haré juiciosamente.

Pero también entendí que por no estar en Twitter me perdí de muchas cosas mucho mejores que la presencia de las personas tóxicas. Voy a dar algunos ejemplos, sin que pretenda justificar mi regreso a esa red, pues no tendría ninguna obligación de hacerlo. ¡Faltaba más!

Los prestadores de servicios públicos (celular, energía, internet, EPS, etcétera) no reaccionan cuando protestamos por los conductos regulares. Frente a las redes corren. No estar en Twitter es no poder solidarizarse con la búsqueda de personas extraviadas, maltratos a los menores, abusos de las autoridades, crueldad en contra de los animales, campañas de solidaridad, entre otros. Se pierde uno aportes de tuiteros inteligentes y divertidos, las expresiones de colegas como Daniel Samper, la cacería de trinos de Félix de Bedout, los mensajes de Daniel Coronell o los comentarios de Luis Carlos Vélez, Mábel Lara, Gustavo Gómez, Vicky Dávila, Darcy Quinn y Alberto Linero, entre muchos otros colegas que admiro y respeto.

En muchos casos quise elogiar algunas actitudes de buenas personas y no pude hacerlo. Y así podría mencionar muchos otros casos. Es claro que por no estar en esa red me enteraba tarde de las noticias, cosa que por supuesto no puede ocurrirle a un periodista. Así pues, estaré en Twitter sacándole lo mejor, aprovechando sus ventajas y obviando sus desventajas. No seguiré a personas tóxicas y bloquearé a los que se dedican a envenenar la red. No entraré en confrontaciones personales con nadie ni asumiré actitudes que me hagan perder la calma que he alcanzado a mis 60 años. Desde hoy, por allá nos vemos y ojalá respetuosamente. Asumo que desde ya empezarán los insultos, pero es parte del juego. Igual estaré, pues, en Twitter.

@Fzuletalleras

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2020-01-18T22:00:00-05:00

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