Por: Columnista invitado

Algunos interrogantes

El estallido del ataque Israelí fue tan potente que lanzó una puerta de hierro contra varias casas vecinas

 Cuando el ataque aplanó una casa de cuatro pisos en el sur de la Franja de Gaza la noche anterior, también mató a cuatro familias —25 personas, incluidos 19 niños— reunidas para romper el ayuno diario del Ramadán. Parientes dijeron que también mataron a un huésped, identificado por una organización israelí de derechos humanos como integrante del ala militar de Hamás, obviamente, el blanco israelí. Aunque Israel dijo que el objetivo de su ofensiva es detener los cohetes extremistas y destruir la red secreta de túneles de Hamás, el ataque fue el más reciente en una serie que ha matado a familias en sus casas.

Las muertes palestinas —75% civiles, según conteo de Naciones Unidas— desencadenaron una oleada de indignación y plantean interrogantes sobre el afán declarado por Israel de proteger a los civiles. Israel ha insistido en que mueren civiles porque Hamás decidió operar entre ellos, usándolos como escudos. El teniente coronel Peter Lerner, un portavoz del ejército israelí, dijo que todavía no podía confirmar las circunstancias del ataque ni quién habría sido el blanco. Sin embargo, mientras que Israel ya antes mató a integrantes de Hamás en ataques tan precisos que sobrevivieron otros que iban con ellos en los coches, en este conflicto, ha habido numerosos casos en los que golpean casas con los habitantes dentro. Son cada vez más los palestinos que acusan a Israel de tratar de infligir el máximo sufrimiento para desmoralizarlos.

El 13 de julio murieron 18 familiares en un ataque aéreo contra su casa, incluido Tayseer al Batsh, el jefe de la policía en Gaza. Han matado a muchos otros civiles en ataques contra oficinas o departamentos que sabían que eran de Hamás, así como contra hogares sin ninguna relación evidente. El lunes por la noche el ataque fue contra un edificio de ocho pisos en el centro de la ciudad de Gaza, donde los israelíes habían exhortado a los gazatíes que se refugiaran. El edificio se colapsó cuando los rescatistas estaban adentro y murieron más personas. Al hablar en general, un alto militar israelí dijo en entrevista reciente que no todas las víctimas civiles son de ataques que salieron mal. “No todas las víctimas se deben a errores”, dijo.

Parece no ser el caso de la casa de Abu Yamé, donde, dijeron sobrevivientes, la familia estaba reunida para romper el ayuno diario del Ramadán en una comida ceremonial, un momento en el que funcionarios militares israelíes sabrían que estarían en la casa. Todos los muertos eran de la familia Abu Yamé, según parientes, excepto por un invitado, al que B’Tselem, una organización israelí de derechos, identificó como Ahmad Suliman Sahmud, integrante del ala militar de Hamás, que visita a un miembro de la familia. Parientes dijeron que nadie en la casa era militante de Hamás.

Algunos integrantes de las fuerzas de seguridad de Gaza pertenecieron a las extremistas Brigadas Qasam de Hamás. Basem Naim, quien fungió como ministro de Salud en un anterior gobierno de Hamás en Gaza, anotó en una entrevista el lunes que la comunidad internacional alentó a los extremistas a formar parte de fuerzas de seguridad oficiales con la idea de que se moderaran. Ahora, dijo, si los excombatientes de Hamás pueden ser blanco cuando están en su casa, con su familia, entonces, lo mismo puede pasarles a la mayoría de los adultos israelíes que son reservistas del ejército.

“Tratan de castigar a los palestinos por compartir con Hamás la posición de estar en contra de la ocupación israelí”. 

Anne Barnard*

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