Por: Gonzalo Silva Rivas
Notas al vuelo

Aliviar las navidades

Ad portas del cierre de caja de 2017, el turismo en Colombia registra un nuevo año de resultados e indicadores dinámicos, impulsado por las mejores condiciones de seguridad y las estrategias lanzadas por el Gobierno para recorrer el país y promoverlo en el escenario internacional. Sin duda, el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc le trajo dividendos al sector, gracias a una mayor demanda en el mercado interno y al gradual incremento de los turistas extranjeros.

Los cálculos de crecimiento esbozados por el Gobierno rondan por el 30 por ciento y la posibilidad de tener más territorio para recorrer —si las autoridades ejercen estricto control en las antiguas zonas de conflicto— abrirá oportunidades para ampliar y complementar la oferta que hoy se tiene, con una positiva respuesta de viajeros nacionales y foráneos.

Dentro de ese particular ambiente de confianza y tranquilidad que se respira en estas festividades de Navidad y Fin de Año, una amplia porción de turistas se ha animado a desplazarse por regiones que se encontraban vedadas, y la práctica de los viajes por carretera, en una geografía tan diversa y colorida como la nuestra, toma auge como un medio de transporte atractivo para conocerlas.

Dentro de las opciones figura la propuesta turística “Recorre Colombia”, complementada para la temporada vacacional y para la que se encuentran disponibles 64 municipios en una veintena de departamentos, todos ellos territorios que vivieron alguna forma la violencia y que tendrán la oportunidad de poner sobre manteles, además de sus encantos naturales, atractivos culturales y gastronómicos.

La Ruta del Sombrero Vueltiao, la del Caribe, la Isleña, la del Putumayo, la Santandereana o la Llanera; la Antioqueña, la de El Dorado para hacer turismo religioso en la sabana de Bogotá, o la Libertadora en los paisajes coloniales de Boyacá, priorizarán destinos desconocidos que aspiran a convertirse en focos de desarrollo, de recibir el empujón del Gobierno en la agenda para el posconflicto.

Los platos fuertes de la oferta turística criolla, como Cartagena, Santa Marta, Barranquilla, San Andrés, Medellín, Armenia, Pereira, Bogotá, Bucaramanga, Ibagué, Villavicencio, Cali, Pasto o Manizales, enfrentan la posibilidad de competir con una exclusiva alternativa de bellos parajes naturales. Los puntos de referencia tradicionales, basados en el ocio, la playa y la cultura, se enriquecerán con la diversa gama de opciones ecológicas que se ocultan en las profundidades del país, generadoras de empleo y oportunidades, y en busca de reconocimiento.

Las agencias de viaje receptivas vinculadas a Anato comenzaron a promocionar con éxito algunos de estos destinos, como Caño Cristales, en Meta; Carmen de Atrato y Nuquí, en Chocó, y Ciudad Perdida y Quebrada del Sol, en Magdalena, lugares en donde se registran crecimientos progresivos en la llegada de visitantes.  

Descubrir el rostro amable de una compleja sociedad que, pese a sus dificultades y a sus propias contradicciones, respira optimismo por perseverar y avanzar hacia horizontes alentadores será una experiencia enriquecedora para el país. En la medida en que se consolide la seguridad, variada será la lista de lugares para visitar. Son diversas las disyuntivas para explorar toda clase de paisajes, climas y culturas, adobados con buenas dosis de alegría caribe, simpatía antioqueña, belleza cafetera, queridura cachaca, amabilidad cundiboyacense, sabor valluno, folclor pacífico, hospitalidad pastusa y templanza santandereana.

Colombia posiblemente comenzará 2018 dando un salto sobre la vara de los seis millones de turistas y se acercará a los US$6.000 millones en divisas. Reivindicará la importancia reciente del turismo como cadena productiva de alto impacto en el desarrollo nacional y en la construcción de una nación sostenible y competitiva. Su futuro deberá forjarse desde las regiones y montarse en la innovación, alejando barreras en infraestructura y seguridad y trabajando solidariamente con la participación de todos los actores que se benefician dentro de la cadena económica.

Ojalá los aspirantes presidenciales le presten atención a un sector que bien podría aliviarle las próximas navidades a quien resulte ganador, en un país que suele lucir un árbol cargado de problemas al término de estas temporadas…

P.D.: A los lectores, unas felices fiestas y un exitoso Año Nuevo en el que reine la tolerancia y se consolide la paz.

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@Gsilvar5

 

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