En vivo: La justicia transicional a dos años del Acuerdo con las Farc

hace 2 horas
Por: Hernán Peláez Restrepo
La columna de Peláez

Allez la France

De común ocurrencia en el fútbol es ver cómo un equipo que juega bien un pasaje de los 90 minutos y otro con estilo más adusto, llega y se queda con los tres puntos.

Eso justamente fue lo visto en la clasificación de Francia delante de Bélgica, que jugó de maravilla en la etapa inicial, provocando zozobra en las líneas posteriores de Francia, todo patrocinado por la calidad individual de Hazard, quien por su sector izquierdo provocó sustos a Hugo Lloris.

Un primer tiempo bien jugado por las dos formaciones, cada una dentro de su estilo. Vistoso el de los belgas y más cauteloso el de Francia. Resultó el cero a cero justo.

En la parte complementaria, después del gol francés, de Umtiti, el golpe psicológico fue durísimo para Bélgica. No pudo nunca adueñarse del partido, posiblemente por el bajón de Kevin De Bruyne y la ineficacia de Lukaku, quien dispuso al menos de dos posibilidades para cabecear. Solamente cuando ingresó, quizás tarde, Mertens, quien surtió y repitió centros, Bélgica parecía capaz de empatar, pero no fue así.

Francia propuso un partido bien avenido a su condición, defendiendo y dejando liberado a Mbappé con su velocidad y reiterados pases de tacón, para sorprender por su costado. La selección de Deschamps, con serenidad, manejó el cero gracias también a Lloris, de excelente comportamiento, e incluso, pudo aumentar la ventaja.

Fue el partido esperado y calificado con anticipación como una genuina lucha, digna de la final. Vistoso y alegre fue el fútbol de Bélgica, aunque no fue suficiente para equiparar o superar a Francia, que fue más pensante y menos afanada en su juego, con una interpretación diferente al pensamiento futbolístico de los diablos rojos.

Desde ahora, Les bleus crece en opción para el título y no se trasnocha pensando en su rival.

Con Francia, el asunto es jugar a fondo, sin darle respiro y con un plan para inmovilizar a Griezmann, quien entra de a poco en el partido y cuando lo hace, al igual que Mbappé, consigue el objetivo esencial del fútbol, el gol, así sea uno no más, es suficiente para ganar. Ellos lo saben.

Allez, allez la France.

 

 

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