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Álvaro H. Caicedo

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Falleció este martes en Cali, pasados los 90 años, el empresario, político y periodista Álvaro H. Caicedo, uno de los más importantes pioneros del desarrollo del Valle del Cauca y quizás el último exponente de una generación dedicada al servicio de los demás por encima de sus propios intereses.

Como empresario, junto con sus hermanos y su primo Enrique González Caicedo, consolidó el emporio azucarero iniciado por su padre, Hernando Caicedo, que adquirió relevancia internacional por la tecnificación y el alto aprovechamiento de los cultivos de la caña de azúcar, hoy por hoy el principal generador de empleo de esta región del país, cuyos trabajadores gozan de grandes beneficios en salud, educación, vivienda y bienestar.

En materia política, muy cerca del alvarismo, comenzó desde abajo, siendo concejal de pequeños municipios vallecaucanos como Andalucía, Pradera, Florida, Candelaria, Zarzal y Bugalagrande, llegando a la Asamblea Departamental y luego a la Cámara de Representantes y al Senado de la República. Por razones personales, no aceptó las embajadas de México y España. Habría podido ser candidato a la Presidencia, pero nunca se amacizó con las mañas politiqueras y demás componendas que desafortunadamente rondan estos menesteres. Fiel a los principios morales que siempre lo distinguieron, prefirió la dirección del Centro de Estudios Colombianos.

En materia periodística, rescató del abismo el matutino Relator, de la familia Zawadzky, y a comienzos de los años 60 fundó el periódico Occidente, junto al ingeniero Luis Palacios, con un criterio amplio y plural, dando cabida a posturas y matices ideológicos diversos, hoy en manos de la familia portuguesa-payanesa Oliveira Zambrano.

Adelantó además destacados emprendimientos sociales, entre ellos la Fundación Caicedo González y el Instituto Tobías Emanuel junto con su esposa Hilda Lourido de Caicedo, que se ocupa de niños especiales y es modelo en este tipo de entidades.

Distinguiéndose siempre por su probidad, cultura, pluma sencilla pero profunda, solidaridad, bonhomía y amor por los suyos, nos recuerda a don Manuel Carvajal Sinisterra, otro de los prohombres del que alguna vez fuera llamado el país vallecaucano, con personajes ejemplares como lo fue Álvaro H. Caicedo.

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