Por: Roberto J. Camacho

Amazorinoquia Subrepresentada

Se puede empezar a hablar de la existencia de un Estado cuando un pueblo o nación, aquel cuyos integrantes tienen afinidades culturales, religiosas, familiares o históricas, ha logrado reivindicar su presencia en un territorio y puede ejercer control mediante el gobierno que hubiere decidido establecer.

Bajo esta definición, muy breve por cierto, pueden analizarse algunas de las diferentes formas mediante las cuales se organizan los pueblos, por ejemplo una nación y varios estados, como lo escogió el pueblo griego que decidió constituirse en ciudades-Estado o el pueblo Kurdo, duramente atacado por el régimen de Saddam Hussein, que no cuenta aún con un territorio donde constituirse como Estado o una Nación un Estado como el nuestro.

Para garantizar estabilidad y sostenibilidad se requiere que se constituyan formas de gobierno que sean representativos de todos sus intereses, si no harán presencia fragilidades que pondrán en riesgo la cohesión o “pegamento” con que se pretende mantener la unidad.

En Colombia se buscó representatividad a partir de un Congreso con 275 miembros en donde conviven 100 Senadores, que se espera sean de Jurisdicción Nacional, con 168 Representantes que deben ejercer vocería a nombre de sus Departamentos y completan la listas 7 congresistas por circunscripciones especiales. Sin embargo la estructura actual ha derivado en que la Amazorinoquia que posee cerca del 55% del territorio tiene una vocería de el 2% en el Senado y el 12% en la Cámara, en conjunto mas de medio país solo tiene el 8% del Parlamento.

Recién electo el Presidente Betancur pronunció en Leticia-Amazonas una frase que refleja nuestro anonimato, dijo entonces, “por aquí hay pocos votos, pero mucha patria” hoy a diferencia de otros sistemas como el del Colegio Electoral Norteamericano, los candidatos a la presidencia, Senado e incluso a la Cámara no están obligados a ir a la provincia, pues la estrategia de focalización en los principales centros urbanos es mas eficiente en esta época en que las campañas tienen tan altos costos. Hoy las elecciones se ganan en las capitales, pero las crisis que agobian al  país surgen desde la provincia.

Una reforma del Congreso que pretenda ser estructural debe abordar el darle el debido peso al territorio y no el marginal que ha tenido hasta ahora. Una real representatividad refleja una mejor relación entre pueblo y territorio y no el actual desequilibrio que entrega a unos pocos la responsabilidad de velar por tanta patria.

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