Por: Julio Carrizosa Umaña

Ambientalismo y empleo

Al ser reelegido, el presidente Santos agradeció el apoyo de “los ambientalistas”, y vale la pena comentar qué podría significar ese apoyo.

En el gobierno sería importante y valioso para el país que se iniciaran proyectos transversales en donde las ideas y los conceptos ambientales ayudaran a resolver los problemas sociales y económicos de la Nación. Un tema fundamental, el empleo, podría ser ejemplo de cómo el pensamiento ambiental puede generar soluciones y colaborar en la construcción de la paz, como trataré de explicar.

En los últimos años los ambientalistas hemos insistido en el estado de degradación de los ecosistemas que constituyen nuestro territorio. Especialmente hemos alertado acerca de la gravedad de los procesos seculares de deforestación, erosión de los suelos y contaminación de aguas, que han disminuido la productividad del campo y la calidad de vida en las ciudades. Detener esos procesos y restaurar los ecosistemas podría ser un objetivo que uniera las mentes y las acciones de los colombianos y que inclusive motivara el apoyo financiero internacional. Recuperar la productividad del campo y conservar la naturaleza son actividades intensas en mano de obra que podrían generar cientos de miles de empleos.

Estrechamente ligadas con lo anterior están las denuncias ambientalistas acerca de la gravedad de los impactos del cambio climático en Colombia. Ya se ha dicho a nivel internacional que las características de nuestros ecosistemas podrían incidir en que nuestro territorio fuera uno de los más afectados en el planeta.

Adaptarse a las nuevas situaciones implica inducir modificaciones en la red de ciudades e, inclusive, en las políticas de vivienda, ordenamiento territorial y desarrollo agropecuario. Un primer impacto climático, consecuencia del fenómeno del Niño, lo tendremos en los próximos meses, cuando todos los datos indican que disminuirán las lluvias. Los cambios globales en el clima continuarán afectando lo social y lo económico, cuando meses más tarde sea el fenómeno de la Niña el que cause inundaciones y derrumbes, como vimos en el año 2011. Para hacer frente a esos fenómenos, los proyectos gubernamentales y las actividades privadas necesitan reorganizarse en formas tales que constituyan generación de empleo productivo, como podría suceder si se da inicio a la planificación y construcción de nuevas ciudades o de nuevos barrios en los sitios en donde quedara asegurada la provisión de agua potable, no ocurrieran inundaciones y se estuviera a salvo de grandes movimientos de suelos.

 

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