Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Ambientalismo y políticos extremos

La manipulación ideológica de los temas ambientales es frecuente y creciente por parte de candidatos y partidos políticos en muchos países del mundo. Esto demuestra la importancia del tema para los votantes. En Estados Unidos, el calentamiento global ha sido tema controversial entre los candidatos.

Donald Trump dijo (2012) que el calentamiento global era un cuento chino. En diciembre (2015) dijo, refiriéndose a Obama, que muchas de sus afirmaciones sobre cambio climático eran una farsa. En enero (2016) dijo, refiriéndose a los chinos: “Ellos queman todo lo que pueden quemar. Ellos no tienen ningún cuidado” y dado que no toman ninguna medida para evitar el calentamiento global buscan, mediante precios bajos, hacer menos competitiva la producción norteamericana. En mayo (2016) dijo que se propone derogar todas las acciones por el clima propuestas por Obama, que significan destrucción de posibilidades de empleo.

Hillary Clinton usó la afirmación de Trump durante su campaña diciendo que “Donald Trump dice que el cambio climático es un engaño inventado por los chinos”. Esto lo dijo aun después de que Trump tuvo que matizar su discurso y decir que tratar el cambio climático como una farsa era un chiste, pero que todas las medidas asociadas a cambio climático estaban beneficiando los intereses chinos.

Independientemente del oportunismo político, los candidatos tienen posiciones distintas y en algunos casos contrarias respecto a temas ambientales.

Trump (2016) dijo estar a favor de suspender los impuestos a las nuevas tecnologías, favoreciendo el fracking. Respecto de las regulaciones ambientales y la EPA (agencia de protección ambiental), dice que suspenderá muchas de las regulaciones impuestas por Obama, incluyendo el Plan de Acción por el Clima, que va en contra de algunas extracciones de carbón. Se propone cancelar el acuerdo sobre el clima firmado en París y detener todos los pagos e impuestos en Estados Unidos, comprometidos en el marco del acuerdo de Naciones Unidas. Según Trump, “este acuerdo proporciona control por parte de la burocracia extranjera sobre la cantidad de energía que usamos aquí en Estados Unidos”. Y dice que Obama comprometió al país sin la aprobación del Congreso.

Clinton, en lo referente al fracking, ha tenido una posición tenue. Después de haberlo apoyado como secretaria de Estado, ahora dice que su uso debe revisarse y que es posible que en algunas partes del país no se pueda adelantar. Respecto a energía renovable, es clara al impulsar la meta de multiplicar por ocho la producción de energía solar y favorecer con incentivos tributarios la producción de energía eólica. En términos de regulaciones, se propone seguir avanzando con normas que disminuyan la polución y la contaminación. En cambio climático promete seguir adelante con el plan de energía limpia de Obama, que responde a los objetivos de París para la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. En energía nuclear no tiene una posición clara ni contundente.

En Colombia, los temas ambientales están tomando cada día mayor fuerza en los debates públicos, pero aún no son parte importante en las campañas políticas. Esperamos que para las próximas elecciones haya mayor exigencia de parte de la ciudadanía y claridad de parte de los candidatos.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan Pablo Ruiz Soto

Legislación ambiental, no referente ético

Ambiente medio para un clima caliente

El clima alerta a Estados Unidos

Cuencas, aguas y Plan de Desarrollo

Reformando las CAR