Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Ambiente, educación y desarrollo

LA OLA INVERNAL NOS ESTÁ ENSEñando, con cientos de muertos, millones de damnificados y pueblos borrados del mapa, que la gestión ambiental no es una pretensión de un grupo minoritario de excéntricos, que no quieren entender la importancia del crecimiento económico de corto plazo.

 No, a fuerza de golpes nos enseña que una mejor interacción con nuestro medio ambiente (MA) tiene efectos económicos y sociales de gran importancia y que el descuido y la falta de contundencia en la gestión ambiental, en todos los niveles, es algo que tenemos que modificar en el corto plazo.

Es tiempo de cambiar de actitud y de asumir nuestras responsabilidades. Los estragos generados por la ola invernal no son consecuencia directa y única de las emisiones de gases efecto invernadero de los norteamericanos y los chinos, ni las grandes inundaciones son una maldición divina. Los principales responsables de lo que está pasando somos nosotros los colombianos y nuestra actitud tiene múltiples explicaciones, desde la ignorancia de buena fe, hasta la corrupción administrativa, atravesando por la falta de actitud ciudadana y de una clara y efectiva política pública.

Ahora entendemos que transformar el medio natural sin criterios ambientales sale muy caro y que con el cambio climático el riesgo del impacto destructor generado por la interacción ser humano-MA puede cuestionar la propuesta de desarrollo. Una empresa tan lucrativa como Ecopetrol, la estamos vendiendo para conseguir recursos y atender las urgencias del desastre social que en buena parte nosotros hemos generado. Si bien atender los damnificados es importante y prioritario, esto no toca para nada soluciones ni estrategias de mediano y largo plazo. Lo más urgente es empezar a tomar medidas que nos permitan modificar nuestra actitud e interacción con el MA. Esta es una tarea central de la gestión pública y una responsabilidad civil que todos debemos atender. La propuesta de prosperidad para todos del Plan Nacional Desarrollo (PND) es bastante corta en este sentido, se focaliza en el crecimiento económico sostenible y el desarrollo social, de manera marginal habla de la estabilidad ambiental y no retoma aspectos de educación ambiental y reconocimiento del medio natural, como tampoco del disfrute y acceso a un medio ambiente sano para toda la población.

Entre los ajustes que debe tener el PND está que todos los programas de educación en los diversos niveles deben incluir información sobre el MA local, regional y nacional; se debe articular la formación de capital humano con el conocimiento del MA para su conservación y su uso sostenible y productivo; se debe fortalecer la educación e innovación productiva asociada a MA y debemos, valorar la cultura campesina e indígena, y su conocimiento tradicional, en temas de MA.

Considerando que fenómenos como el actual pueden repetirse periódicamente, debemos considerar a los desplazados por los impactos del cambio climático y definir una política de reasentamiento acorde con la dinámica ambiental, definiendo responsabilidad institucional y ciudadana. Los delitos contra el medio ambiente y el incumplimiento del ordenamiento ambiental territorial deben tener cárcel.

El PND debe considerar el cambio climático y su impacto sobre el desarrollo y el bienestar, como tema central y estratégico.

 

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2011-01-11T22:00:00-05:00

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