Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Ambiente tropical de feria

EN MARZO PASADO SE REALIZÓ en Bogotá la primera Feria Internacional del Medio Ambiente (FIMA). Los organizadores la registran como un éxito, mientras que para algunos visitantes fue menos de lo que esperaban. Ingresaron más de 17.000 personas, lo cual según Corferias es récord para una feria temática que se realiza por primera vez. Esto expresa el creciente interés y la preocupación de la sociedad por el tema ambiental.

Un lúgubre suceso global, el desprendimiento de 16.000 km2 de hielo en la Antártica, se reportaba el mismo día en que se inauguró la FIMA. No es gratuito que cada día tomemos más interés y conciencia por el ambiente, pues de diversas formas su deterioro nos afecta a todos.

En FIMA fue explícito el compromiso ambiental de la Unión Europea, Holanda, Gran Bretaña e Israel, que patrocinaron parte del evento. En lo nacional, se adelantó una importante aproximación entre el Ministerio de Ambiente y las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR). Estas últimas manifestaron su voluntad de trabajar conjuntamente con el Ministerio para fortalecer y hacer más efectiva la gestión del Sistema Nacional Ambiental (SINA). Hasta hace muy poco estas entidades estaban muy distantes. El carácter descentralizado del SINA define al MAVDT como la autoridad nacional responsable de elaborar y supervisar la aplicación de la política ambiental. Las CAR son las entidades públicas responsables de su ejecución y administran la mayor parte de los recursos financieros del SINA. La crisis ambiental exige que las acciones de las CAR sean cada día más efectivas. La politiquería regional tendrá que buscar otro lugar de expresión, pues la gestión ambiental nos interesa a todos y no puede ser botín para prebendas políticas. Es necesaria una estricta supervisión desde la ciudadanía y el MAVDT a las CAR, y la masiva asistencia a FIMA genera esperanzas en este sentido. Como ciudadanos debemos actuar, SINA somos todos.

Respecto a la responsabilidad empresarial queda mucho trecho por andar. Molesta, pero no sorprende, que en el acto inaugural el vicepresidente de Ecopetrol anunciara con bombos y platillos que desde junio de 2008 el diésel que se usará en Bogotá ya no será como el actual, que emite 1.000 partículas por millón de azufre, sino que será uno que emitirá 500 p.p.m. El público que colmaba el auditorio principal de Corferias lo aplaudió. Es un paso importante reducir las emisiones en un 50%, pero el aplauso sólo será justo cuando Ecopetrol nos diga que ha dado los siguientes 10 pasos para ponerse al día, y alcanzar el estándar internacional, que son 50 p.p.m. En el mundo, el máximo aceptable es una décima parte de lo que se emitirá desde junio en Bogotá. En nuestra capital, por tamaño poblacional y altura sobre el nivel de mar, la mala calidad del combustible tiene gravísimos efectos sobre la salud humana. Es urgente alcanzar en el menor tiempo posible los estándares internacionales y en esto el Alcalde está tomando un importante liderazgo y la ciudadanía debe seguir presionando.

La Federación Nacional de Cafeteros, que ahora busca vender cafés especiales amigos con la biodiversidad, llevó puntos de venta a FIMA. En estos minúsculos puntos de venta se entiende el uso de vasos de cartón para servir el café, pero da vergüenza que en las Tiendas Juan Valdez se sirva en vasos desechables. Es inaceptable que malogremos el mejor café del mundo usando desechables, emulando las primitivas acciones de los distribuidores norteamericanos de café. E.U., como país ambientalmente subdesarrollado, usa el desechable para todo y en parte por ello es el principal responsable del calentamiento global. Mejor sigamos el ejemplo europeo, que es mucho más digno en términos ambientales. En un bar italiano no se sirve un buen café en vaso desechable.

Pasando a lo positivo, como dijo el embajador de Holanda, Colombia tiene que aprovechar su riqueza biodiversa y convertirla en fuente de bienestar. Un hecho importante fue la presentación de los avances del Fondo Nacional de Biocomercio, un esfuerzo que apoya el aprovechamiento sostenible y la conservación de la biodiversidad. Varias CAR mostraron que están trabajando en esta iniciativa; muy bien por ellas.

FIMA es un paso positivo y esperamos que la próxima Feria reúna una creciente y crítica participación ciudadana, muestre una mejor capacidad institucional y mayor responsabilidad empresarial. Conservemos el ambiente tropical de feria y avancemos con propuestas y soluciones ambientales más contundentes.

*Especialista en manejo de recursos naturales en el Banco Mundial. Sus puntos de vista no representan ni pueden atribuirse a esa entidad.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan Pablo Ruiz Soto

Frenar la deforestación: reto nacional

Ambiente: lo que queda y lo que viene

Gestión ambiental y futuro inmediato