Por: Cartas de los lectores

Ambigüedad personalizada

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La oposición cerrera y obstinada del jefe del Centro Democrático (CD) será hasta que se le mermen sus fuerzas físicas o porque las consecutivas derrotas en la arena política lo hagan declinar, o la justicia le tome cuentas. Por lo tanto, no hay que creerle su propuesto Pacto Nacional, acerca de los acuerdos para la terminación del conflicto con las Farc, que pudieran beneficiar al país en cuanto a la dañina polarización. Su afán no es lograr políticas que construyan inclusión humana, justicia social, soluciones al medio ambiente o convivencia nacional. Al uribismo le interesa la polarización, para mantener avivada la hoguera de la “berraquera” politiquera en su clientela comprometida, aplicando todas las combinaciones de lucha, tomando distancia y venganza de su exministro Santos por haber destortillado el “huevito” de la Seguridad Democrática que calentaron durante ocho años de autocracia, con reelección y cohecho a bordo, y una guerra fratricida contra las Farc. El mejor amigo y confidente se convirtió en su “traidor” al negar la continuación de la hecatombe y acordar inteligentemente la solución negociada. Al igual que la justicia aplicada a sus “buenos muchachos”, actos que jamás los perdonará. Sus posiciones ambiguas, según sus intereses, negaron el solicitado intercambio humanitario con las Farc. Para el 2003 expresaba ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: “Comprendo la preocupación que surge de atenuar la justicia frente a delitos graves, pero también debe entenderse que en un contexto de 30.000 terroristas, las paz, definitiva es la mejor justicia para una nación en la cual varias generaciones no han conocido un día sin actos de terror” (revista Semana). Fue así como desmovilizó a los terroristas de las Autodefensas Unidas de Colombia. Desmovilización bajo los secretos del Acuerdo de Ralito. Sin ninguna participación ciudadana, con grandes irregularidades y favorecimientos. Su ejecutor material está huyendo de la justicia colombiana. El plan del CD es entorpecer y dilatar para que el proceso con las Farc se diluya o se extienda y con la bandera del guerrerismo tratar de obtener el poder en el 2018. Los colombianos con voluntad firme seguiremos apoyando el proceso terminado en el segundo acuerdo; Congreso y legislativo darán buena cuenta de la refrendación e implementación. Con la Jurisdicción Especial para la Paz, los ciudadanos del orbe conoceremos las verdades ocultas de la terrible guerra, impidiendo la impunidad y la corrupción de todos los participantes del conflicto, durante 52 años. La paz sin Uribe, Ordóñez y otros del inamovible No, es un hecho. Múltiple y férreo trabajo político popular les espera a los candidatos demócratas unidos, para derrotar la extrema derecha reconfortada con el aparecido Trump.

Ómar León Muriel.

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