Por: Marcos Peckel

Ambos tienen razón

La Asamblea General de la ONU vivió ayer uno de sus más memorables momentos, comparable con la misma sesión que el 29 de noviembre de 1947 decretara la partición de Palestina y el nacimiento de Israel;

el discurso de Fidel Castro con su barba de guerrillero y uniforme militar en 1960; el discurso del líder soviético Nikita Kruschev golpeando el podio con su zapato; el del asesinado presidente americano John F. Kennedy en 1963; el discurso-show que pronunciara Yasser Arafat en 1974 con su kefia, barba de tres días y cartuchera al cinto; y el discurso que diera por radio el líder sudafricano Nelson Mandela en 1990.

Una gran expectativa alimentada por los medios se creó alrededor de las intervenciones del presidente palestino Abbas y el premier israelí Netanyahu. Abbas, un líder de bajo perfil, estaba en su hora. Presentó en árabe las reclamaciones de su pueblo y concluyó blandiendo la carta que minutos antes había entregado al secretario general de la ONU solicitando la admisión de Palestina como estado miembro de la organización. Fue aplaudido en repetidas ocasiones. Netanyahu, un gran orador, presentó en inglés la posición de Israel con la ventaja de hablar último, con lo que pudo responder a algunas de las afirmaciones de Abbas.

Los discursos demostraron las grandes diferencias que existen entre ambos pueblos y que han hecho tan complejo el proceso de negociación. En lo que sí estuvieron de acuerdo es en que debe haber dos estados para dos pueblos, lo que ya es universalmente aceptado como la solución del conflicto. Abbas condenó los asentamientos y el muro como graves obstáculos para la paz y para el diario vivir de los palestinos y llamó a la ONU a reconocer a Palestina dentro de las fronteras de 1967. Netanyahu hizo énfasis en el tema de seguridad, mencionando que una vez Israel se retiró de Gaza y desmanteló los asentamientos, lo único que recibió a cambio han sido los cohetes que Hamas lanza contra población civil de Israel. Abbas condicionó el retorno a las negociaciones a que Israel detenga la construcción en los asentamientos, mientras que Netanyahu invitó a Abbas a reanudarlas sin condiciones ahí mismo en el edificio de la ONU.

Desde el punto de vista de sus pueblos ambos líderes estuvieron a la altura de la ocasión. Sólo resta esperar que regresen a Ramala o Jerusalén a reanudar las negociaciones para que en una futura asamblea general Palestina tenga su silla como miembro al lado de Israel.

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Marcos Peckel

Crónica de otra masacre anunciada

El rugido de las mayorías

Colombia e Israel, pa´lante

La última frontera

México clama por el “cambio”