Por: Catalina Uribe Rincón

Ambulancias fraudulentas y médicos abandonados

Para nadie es un secreto que existe una macabra guerra entre ambulancias que busca robarse la plata del SOAT. Esta mafia se pelea a los pacientes accidentados con el fin de trasladarlos a clínicas que pagan una suma por cada paciente. La Secretaría de Salud ha recibido denuncias de que estos centros pagan a los operarios entre $50.000 y $600.000 según la lesión. Estas clínicas, muchas sin licencia, con elementos de operación precarios y sin profesionales, intervienen a los pacientes irresponsablemente y después envían las complicaciones a las clínicas legales con médicos graduados.

Pero lo terrible de la mafia no son solo los pacientes mal operados ni el cinismo de las ambulancias ladronas, sino lo que esto está ocasionando en los médicos profesionales. Un amigo me cuenta que a raíz de estas prácticas él, como ortopedista, tiene que recibir todas las complicaciones de cirugías e implantes mal hechos. Las clínicas de garaje se preocupan por operar, exista o no la necesidad, sacar la plata del seguro y después dejan al paciente sin acompañamiento. Los hospitales que reciben los casos agravados gastan horas y horas lavando heridas y aplicando antibióticos antes de poder intervenir nuevamente.

El médico profesional de las clínicas legales debe esperar días para poder intervenir a pacientes infectados que hubieran podido ser operados exitosamente desde un principio. Esto les reduce notablemente las horas de trabajo y el salario, pues muchos médicos cirujanos cobran por hora en sala, que es cada vez menor debido a estas mafias. En otras palabras, tenemos un sistema donde los pacientes se complican, arriesgan su salud y su vida, y los médicos especialistas ven sus jornadas dilatadas por horas y horas de antibióticos mientras se reducen las infecciones de intervenciones condenadas a ser fallidas.

Hace unos meses se anunció un decreto que reglamenta las ambulancias, pero las irregularidades continúan. Así, por más de que peleemos por recursos adicionales para la salud, la plata no puede hacer mucho cuando el sistema está descontrolado de fondo. Seguimos en un sistema de oportunistas que continúa expandiéndose a costa del paciente y de la medicina bien hecha, y en donde se sigue premiando al pícaro mientras contribuimos a la frustración de una de las profesiones por vocación más necesarias e importantes.

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2018-09-06T00:00:53-05:00

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2018-09-06T00:15:01-05:00

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Ambulancias fraudulentas y médicos abandonados

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