Por: Hernán González Rodríguez

Amenazas caóticas sobre Colombia

Estimo que a la fecha existen tres amenazas que, de continuar tratándolas con declaraciones y oposiciones miopes, bien pueden ocasionarnos profundos caos democráticos y económicos, a saber: 1. Erradicación de los cultivos de coca. 2. Tasa de cambio proimportaciones y antiexportaciones. 3. Importaciones de petróleo y gas por agotamiento de nuestras reservas.

Los cuantiosos ingresos del negocio de la coca –cerca del 5% de nuestro PIB– han mantenido una tasa de cambio cuasi constante durante los últimos 20 años, mientras se eleva todo: los salarios, la energía, los impuestos, el contrabando, el desempleo…

Coincido con quienes opinan que el presidente Iván Duque no requiere permisos especiales de la Corte Suprema ni de nadie para comenzar las fumigaciones aéreas con glifosato, por ser la erradicación de los cultivos de coca la solución concreta de una necesidad urgente e inaplazable. De lo contrario, preparémonos para la descertificación y demás sanciones de la comunidad internacional, preparémonos para el gobierno de un “Petrochenko”.

“Entre dos males, es lícito escoger el menor”. Es posible que la fumigación con glifosato presente algunos efectos secundarios sobre unos pocos habitantes y sobre el medio ambiente. Pero esto resulta ser un mal menor frente al contrabando que destruye nuestra agricultura y nuestra producción industrial. Resulta ser un mal menor frente al desempleo que acrecienta la inseguridad en las ciudades, culpa, quizá, de quienes acuden a vías criminales para sobrevivir.

De acuerdo con el Ministerio de Minas, tenemos reservas de petróleo de 1.782 millones de barriles, suficientes para abastecer nuestro consumo solo durante 5,7 años, y de gas para 11 años. La Agencia Nacional de Hidrocarburos acaba de informar que se adjudicaron bloques de áreas marinas para buscar petróleo frente a las costas de La Guajira y de Bolívar a la española Repsol y a la estadounidense ExxonMobil Corp. Esperan sumar unos 1.000 millones de barriles de petróleo a las reservas citadas. En los últimos cuatro años del mediocre gobierno del Juan Manuel Santos no se adjudicó nada.

Espero no exagerar. Colombia extrae unos 850.000 barriles/día de petróleo, unos 500.000 para exportar y otros 350.000 para su consumo interno. Si se nos agota el petróleo, esto es, si no exportamos y tenemos que importar, deberemos en consecuencia importar el total, los 850.000 barriles/día, los cuales, a razón de US$70/barril, cuestan US$21.700 millones/año, elevadísimos COP$67 billones/año. Sería la mayor crisis financiera de Colombia.

Mientras el mundo pasa de los combustibles fósiles a la energía eléctrica para los trasportes, debemos acometer la explotación del petróleo por medio de la fracturación hidráulica o fracking y, posteriormente, como la materia prima de unos 20 subproductos insustituibles, plásticos, pinturas, asfaltos, aceites lubricantes...

Todos los obstáculos contra el fracking tienen hoy respuestas satisfactorias; el agua, por ejemplo, se puede reutilizar y todos los químicos empleados pueden estar hoy en la despensa de una familia. De nuevo, el mal menor es el fracking, el mal mayor sería una crisis financiera de Colombia.

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