Por: Juan Pablo Ruiz Soto

América Latina y negocios de carbón

EN COSTA RICA Y COLOMBIA, LA SEmana pasada se realizaron encuentros que demuestran que América Latina se prepara con propuestas consistentes para negociar montos y procedimientos que compensen a la región por la disminución de las emisiones de CO2 asociados a la deforestación y la degradación de bosques (REDD).

En Costa Rica se reunieron representantes de entidades gubernamentales y ONG de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua Costa Rica y Panamá. En Melgar, Cundinamarca, se reunieron representantes de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y de la Organización de Pueblos indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC) con representantes del Gobierno colombiano y organizaciones de la sociedad civil. En las dos reuniones participó el Banco Mundial, entidad designada en la reunión de Naciones Unidas en Bali (2008) como responsable de administrar los recursos del Fondo de Cooperación de Bosques y Carbono, que es uno de los fondos que operará REDD.

En Costa Rica los diversos países presentaron sus avances en la estrategia REDD, que incluye información sobre el estado de sus bosques, quién los maneja y gobierna y cuáles son las fuerzas que están presionando por su transformación. El avance es muy diverso; va desde Guatemala, donde para algunos actores sociales la deforestación es una actividad necesaria para el desarrollo y hay acciones gubernamentales que están orientadas a transformar los ecosistemas naturales en áreas para producción agropecuaria; México, donde hay gran preocupación por reversar la tendencia histórica de deforestación y donde el Gobierno adelanta programas para recuperar los bosques, entre ellos el programa nacional de pago por servicios ambientales, que cuenta con 100 millones de dólares anuales y está orientado a incentivar a los propietarios individuales y comunidades para que conserven sus bosques. Un Comité Nacional es responsable de REDD y forman parte las entidades que lideran el proceso de desarrollo, incluidos ministerios de Finanzas, Transporte y Agricultura. El extremo positivo es Costa Rica con su programa presidencial de ser un “país neutral en emisiones de carbono”; esto significa que desde Presidencia hay un llamado a todas las entidades y empresas a que actúen y produzcan de manera ambientalmente limpia. En Costa Rica hay un aumento neto de la cobertura boscosa y el ecoturismo, actividad relacionada con los bosques, es la principal fuente de divisas para el país.

En Colombia la reunión fue parte de un proceso de capacitación y preparación de los grupos indígenas para definir su participación en REDD. Además de información general sobre qué significa en términos de oportunidades y compromisos el participar de REDD, también se presentó la voluntad del Gobierno colombiano de dar participación a los grupos indígenas para definir la estrategia nacional de REDD y cómo Colombia está promoviendo un REDD de carácter subnacional en contraposición a uno de carácter nacional que es el que están preparando la mayor parte de los países.

Todo es parte de la preparación para las negociaciones en Dinamarca, que serán difíciles y que deben significar pasos adelante en relación con Kioto, donde no se reconoció la relación entre cambio climático y bosques naturales, ni la necesidad de compensar a los países que conservan. Es mucho lo que hace falta, pero se está avanzando y mayores serán los logros si actuamos y proponemos como región.

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