Por: Antonio Casale

Amistosos antes del Mundial

A algunos entrenadores les gusta jugar muchos partidos antes del Mundial para llegar con rodaje, afinar sus movimientos y tomar decisiones previas a la cita máxima, con base en lo expuesto por sus jugadores en este tipo de juegos.

A algunos les sale bien la cosa porque les sirve para llegar con viento en la camiseta, si los resultados son positivos el entorno se emociona, eso cuenta y mucho. A otros, como a Osorio, el ambiente se le ha dañado más de lo que estaba. Su equipo ha lucido confundido dentro y fuera de la cancha y lo que estaba presupuestado, que era emocionar a la gente, no se ha logrado. Con Alemania, guardadas las proporciones, porque allá son más racionales, ha pasado algo parecido. En estos juegos, la Selección ha dejado más dudas que certezas.

La otra teoría es la que ha aplicado Colombia. El equipo de todos apenas jugó un compromiso previo a su debut en la Copa del Mundo, con empate ante Egipto. Por un lado para evitar lesiones, objetivo no cumplido con lo de Fabra, pero por el otro para poder completar más unidades de trabajo y lograr una idea colectiva más consistente, asunto que en el último año ha sido irregular. Cuando hay partidos de competencia se pierden no solamente los dos entrenamientos de ese día sino los del día posterior que es de recuperación física. En ese sentido, creo que acierta Pékerman al preferir no jugar más amistosos previos al debut contra Japón.

Ojalá el cuerpo técnico esté preparando una buena sorpresa a puerta cerrada. Me encantaría, por ejemplo, ver a Colombia jugar con tres centrales para buscar la salida por los costados, que tanto se ha perdido desde la partida de Zúñiga y Armero. Sabemos que se ha trabajado esto en los cuarteles premundialistas, pero también es cierto que este libreto no se puede improvisar. Lo de jugar con tres centrales disminuye notablemente el margen de error y tiene que sincronizarse muy bien para ponerse en práctica.

De cualquier manera creo que acierta Pékerman con no jugar más amistosos. Este equipo lo que necesita es trabajo y confianza. En ese sentido, cuantas más unidades de entrenamiento logre reunir antes del primer juego mucho mejor. Ojalá funcione.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antonio Casale

Los Nicolases, los “e-gamers”

Millos y Santa Fe, muy parecidos

Con miedo, sin miedo

La Copa Davis y Twitter