Por: Antieditorial

¿Amordazar a la Fiscalía? A nadie le queda bien

Por Norman Mesa Lopera

Lo mediático, estoy de acuerdo, no puede ser lo que determine el saboteo a un debido proceso al que tiene derecho el exdirector de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade Moreno, pero tampoco lo mediático puede ser lo que impida la labor de la Fiscalía General de la Nación en todo este entramado de Odebrecht. El ente investigador debe mirar el asunto desde todas las aristas posibles y cada actor debe generarle en principio algunos cuestionamientos, así sean leves.

Echo mano del término mediático, no solo porque sea El Espectador en su editorial titulado “Lo que no debe perderse en la tormenta” el que clame por un blindaje al funcionario recién renunciado, pues también lo vienen haciendo en serie otros importantes medios y periodistas muy escuchados, que pretenden hacernos creer a los colombianos que el señor Andrade Moreno no tiene mácula ni por omisión, ni mucho menos por acción en el escándalo de corrupción. Esas posturas de importantes medios anticipadamente están condicionando cualquier variable que el ente acusador quiera inyectarle a una investigación cuyos resultados completos todos estamos ansiosos de conocer, y que ya tiene en la cárcel a personas de las que por muchas razones, no le hubieran generado dudas a la opinión pública sobre sus comportamientos de no ser por lo que se ha venido sabiendo.

Qué más quisiéramos los ciudadanos de bien que saber a nuestros servidores públicos no son solo muy diligentes y ejecutivos, sino probos en lo ético y moral, merecedores de la confianza plena de la gente, y que al abandonar sus cargos generen más lamento por la pérdida de sus calidades al servicio del Estado, que satisfacción por saberlos enjuiciados.

El valor del oro, dicen las sagradas escrituras, solo se valida en el fuego, así que si a la evidente defensa que de la gestión y comportamiento del funcionario vienen haciendo muchos influyentes medios se suma el que la Fiscalía lo encuentre libre de cualquier responsabilidad penal, el país todo habrá ganado una persona que alimente el ramillete de héroes que en lo público prometen ser adalides de la moralidad y transparencia tan ausentes desde hace tiempos.

Ni a los medios de comunicación, ni a nadie le queda bien entrar a defender al que, conocedor de los deberes y limitaciones propias de su cargo, debe someterse a los organismos judiciales para que los examinen, no necesariamente para judicializarlo, sino, como en este caso, podría ser para encontrar enlaces que aporten a conocer toda la verdad de un caso de corrupción del que aún no conocemos en su totalidad.

Los medios han ayudado mucho a que la opinión pública sea cada vez más exigente con los organismos del Estado, y aquellos que tienen que ver con la justicia sí que más, pues la sociedad valida el accionar del Estado si, y solo si, éste le garantiza seguridad y justicia, así que no está bien, no le queda bien a El Espectador ni a ningún otro medio de comunicación clamar porque el señor Andrade Moreno no sea tomado en cuenta siquiera como pieza en el proceso Odebrecht, sabiéndolo administrador de los recursos y contratos que estuvieron en la mira de la multinacional para conseguirlos por la vía de los sobornos.

Démosle vía libre a la Fiscalía para que haga lo que le corresponda… finalmente su cabeza visible Néstor Humberto Martínez ha demostrado hasta la saciedad que su paso por ese cargo no es para engalanar una hoja de vida pública ya de por sí muy meritoria, sino para dejar huella positiva.

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