Por: Rafael Orduz

Ana María Archila y el juez Kavanaugh

El próximo viernes, a más tardar, el FBI tendrá que haber rendido informe acerca de las denuncias sobre acoso sexual en contra de Brett Kavanaugh, que se remontan a comienzos de los años 80. El juez Kavanaugh es el candidato del presidente Trump y del Partido Republicano a la Corte Suprema. Todo iba sobre ruedas para que una comisión del Senado diera su visto bueno para la aprobación en plenaria.

Sin embargo, se atravesaron varias denuncias contra Kavanaugh. La más notoria, de una doctora en psicología, Christine Blasey Ford, fue expuesta, públicamente, durante varias horas, el pasado jueves, antecediendo a la furiosa respuesta del candidato que, por supuesto, negó todo. Una conspiración de los demócratas, un atentado a su reputación, dijo.

El interrogatorio a la Dra. Blasey dejó como saldo una persona creíble, efectivamente acosada por un muchacho aficionado, con creces, a la cerveza y a la desmemoria. Las apuestas y la viralidad, sobre todo alrededor del movimiento #YoTambién, la daban por ganadora. No obstante, la furia de la reacción de Kavanaugh provocó una especie de empate en términos políticos, si bien el repudio del mundo liberal al juez acosador fue casi total. De manera que se esperaba que el sábado siguiente la Corte Suprema contara con un nuevo miembro ultraconservador, de nuevo avalado por Trump, después de un profundo elogio al estilo agresivo.

Hay más acusaciones de acoso e incluso de violación, varias de ellas provenientes de estudiantes de Yale, donde el juez cursó sus estudios superiores.

El cuento interesante, en el que interviene una colombiana que vive desde comienzos del siglo en los EE. UU., Ana María Archila, es que esta increpa a uno de los senadores republicanos, Flake (Arizona), que ya había dado el sí a la nominación de Kavanaugh: “Usted le está permitiendo a alguien que no está dispuesto a asumir la responsabilidad de sus acciones que se siente en la Corte más alta del país, y de tener el rol de reparar el daño que se le ha hecho a tanta gente en este país… Esto es una demostración de que lo que miles de nosotros venimos haciendo, es decir, contando nuestras historias y pidiendo cuentas… sí funciona. Vamos a seguir batallando hasta que su nombre sea retirado de la nominación de la Corte” (El Tiempo).

La consecuencia fue que el senador Flake exigió la investigación del FBI y que Trump se vio obligado a ordenar. Queda por saber si habrá resultados, pues la Casa Blanca solo quiere que se examinen dos de las denuncias.

Bien por Ana María Archila, bien por hablar, por contar. Es posible que, finalmente, Kavanaugh sea elegido. Si no es así, el mundo que promueve el respeto le deberá un agradecimiento a Ana María.

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