Por: Armando Montenegro

Analfabetismo digital

PISA ACABA DE PUBLICAR LOS REsultados de los exámenes internacionales de lectura digital realizados en 2009 para jóvenes de 15 años.

Por la complejidad del estudio, sólo participaron 19 países: 16 de la OECD y 3 invitados: Hong Kong-China, Macao-China y Colombia. Colombia tuvo, de lejos, las peores calificaciones.

La prueba midió la capacidad de usar los computadores para “acceder, manejar, integrar y evaluar información; construir nuevos conocimientos a partir de textos electrónicos”. Se evaluó la destreza para navegar por la red, diseñar estrategias de búsqueda, integrar informaciones variadas y examinar resultados y fuentes de información diversas para lograr el conocimiento de un tema.

El promedio de los resultados para los 16 países de la OECD fue de 499 puntos. Hong Kong y Macao se situaron cerca de ese número. Los mejores puntajes fueron para Corea, Nueva Zelandia y Australia, todos por encima de 530 puntos. Colombia registró el peor de todos: 368; fue el único país por debajo de los 400 puntos.

La calificación tuvo cinco niveles, en forma ascendente, de 1 a 5. El nivel crítico fue el 2, por debajo del cual las aptitudes en lectura digital no son suficientes para aprender, absorber conocimientos y tecnologías en el mundo actual. El nivel más alto, el 5, fue alcanzado por el 17% de los estudiantes de Corea, el 8% de los jóvenes de los países de la OECD y sólo cerca del 1% de los colombianos.

El resultado más preocupante fue que cerca del 70% de los jóvenes colombianos estuvo por debajo del nivel 2. Todos ellos, simplemente, son analfabetos digitales funcionales (semejantes a quienes han aprendido a leer y escribir textos en papel, pero no pueden entender lecturas de alguna complejidad). No tienen la capacidad de desempeñarse en la economía del siglo XXI y acceder a las enormes oportunidades que sí van a tener los jóvenes de otros países. 

Los resultados de Colombia están relacionados con varias carencias que también señala PISA: sólo cerca del 45% y el 30% de los jóvenes colombianos tienen en su casa computador y acceso a internet, y casi todos estos privilegiados (el 90% y el 95%, respectivamente) pertenecen a estratos altos. Los rectores reportan, además, que casi el 65% de las escuelas no dispone de computadores.

Éstas y otras evaluaciones muestran, a gritos, que es imperiosa una profunda reforma a la educación en Colombia. Millones de muchachos van a la escuela, asisten a clase, presentan exámenes, terminan sus estudios, pero no aprenden nada o, si les va bien, no aprenden lo suficiente. Ellos y sus padres están perdiendo el tiempo.

Lo más grave es que los datos de PISA prueban que no sólo Colombia se está rezagando frente al resto del mundo, sino que, dentro del mismo país, se está ampliando la brecha entre los jóvenes que van a las buenas escuelas privadas que proveen adecuada formación digital, y la gran mayoría, que asiste a escuelas públicas, con escasa o nula dotación de computadores, que carece de maestros capacitados y modernos, de espaldas a la tecnología y la cultura digital. Esta brecha, como se ha comentado tantas veces, mantiene y amplía la gran diferencia de oportunidades en la sociedad colombiana; después de todo, una de las principales causas de la enorme desigualdad del ingreso y la riqueza es el increíble contraste en la calidad de la educación entre sus clases sociales.

 

 

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