Andrés Felipe Arias y su testimonio

Debo referirme al artículo “No existe responsabilidad mía”, de su edición 15 de agosto pasado. Es un artículo distorsionado, venenoso y lleno de mentiras sobre el Programa Agro Ingreso Seguro y el testimonio que sobre dicho caso rendí ante la Procuraduría General de la Nación.

Lo primero que debo repudiar es la transcripción misma del testimonio. Aunque este es demoledor en demostrar que mi actuar siempre fue transparente y honorable, no se entiende cómo puede El Espectador acceder a unos documentos que son secretos y se hallan protegidos con reserva procesal. A todas luces es claro que la obtención de piezas procesales reservadas constituye un hecho que atropella el debido proceso y destruye las garantías de las personas involucradas  en esta investigación. Especialmente cuando el uso de tales documentos se destina a fines de difusión en medios de comunicación masiva, de manera sesgada y descontextualizada. En el mejor de los casos, El Espectador es cómplice de un atropello a las garantías procesales y a mi buen nombre, so pretexto de exponer interpretaciones maledicentes sobre mi testimonio.

Así pues, debo rechazar el contenido virulento del siguiente aparte del artículo: “y para decirlo en palabras castizas, si de errores o colados se trata, Arias responsabilizó a funcionarios técnicos del Ministerio y del IICA. Cualquiera menos él”. Esto es una mentira. Así de simple. Absoluta y descarnada mentira. Es cierto que a los ministros no les cabe responsabilidad alguna en la operatividad e interventoría del programa, tal como lo dije en el testimonio que ustedes violentaron y tal como lo refrendan los testimonios de las otras personas que han sido interrogadas. Pero de ahí a decir que estoy responsabilizando a algún funcionario hay un trecho enorme que El Espectador se atrevió a cerrar con la mentira. Más aún, creo en la honorabilidad de los funcionarios que me acompañaron durante mi trabajo en el Misterio de la Agricultura.  Con todo respeto, espanta que un medio de comunicación con el prestigio de El Espectador se atreva a mentir de esta manera.

Lo otro que llama la atención es aquella parte del artículo que pone en boca del señor Procurador juicios de valor que, si bien se insinúan en el auto de apertura de la investigación, son solo hipótesis de investigación que requieren de su confirmación en el transcurso del proceso disciplinario que se viene adelantando. Como todavía no existe decisión de Fondo en la investigación del AIS, es claro que el artículo convierte en conclusiones algunas hipótesis iniciales del proceso. Hipótesis iniciales que, además, se han ido derrumbando con los testimonios, por lo menos en lo que a mi responsabilidad concierne.

Por ejemplo me cuestiono sobre las razones por las cuales El Espectador no publico los apartes de mi testimonio que hacen referencia al soporte jurídico y legal de los convenios celebrados con el IICA, al valor de estos, a sus costos administrativos y a los soportes técnicos de la formulación de la política pública. ¿No encontró el equipo de El Espectador suficiente sensacionalismo en dichos contenidos? ¿O acaso los testimonios en donde queda claro que no existió irregularidad alguna por parte mía  no son suficientemente amarillistas? ¿Quizá no fueron publicados porque dejan en limpio el nombre de Andres Felipe Arias? Qué pena que El Espectador solo encuentre conveniente transcribir pequeños y descontextualizados apartes del testimonio, de manera fragmentada y obviando aquellos argumentos que son contundentes a la hora de definir responsabilidades disciplinarias y la rectitud de Andres Felipe Arias.

Debo además repudiar que el artículo se atreva a afirmar  que uno  de los beneficiarios del AIS me contradijo parcialmente cuando dije que nunca tuve contacto con los beneficiarios durante la elaboración y ejecución de los proyectos. Les repito mi testimonio: No existe llamada alguna o contacto con estas personas para sugerirles o indicarles método alguno, regular o irregular, para acceder a las convocatorias. Nunca ni como Ministro ni como ex ministro me reuní con algún particular o lo llame para orientarlo en la formulación de su proyecto de riego. Miente El Espectador al decir que el beneficiario me contradijo. Todos, absolutamente todos, los testimonios de los beneficiarios incluido el del supuesto contradictor, tanto en Fiscalía como en Procuraduría, coinciden en que nunca tuvieron contacto conmigo o con funcionarios del Ministerio de Agricultura antes o durante la ejecución de los proyectos. Es de suponer que esta parte de los testimonios no la exhibe El Espectador porque constituye evidencia demoledora a favor de mi honorabilidad; el sesgo del periódico es tal que su objetividad se enceguece ante la realidad de las piezas procesales.

Tampoco dice El Espectador que el beneficiario en cuestión (el supuesto contradictor) se refiere a una conversación que sostuve con él aquel día en que se publicó el primer artículo sobre el escándalo de AIS. Conversación que giro en torno de la cautela que se debe tener en los medios de comunicación. Conversación que, repito, se dio cuando la publicación sólo se perfilaba como un ataque político contra Andrés Felipe Arias, 15 días antes que saliera a la luz pública  las supuestas irregularidades en la presentación de los proyectos. Supuestas irregularidades que yo mismo solicité fueran investigadas por todos los entes de control. Es más, cuando se conocieron las supuestas irregularidades suspendí cualquier comunicación con los beneficiarios. Menos aún querrá reconocer El Espectador que no es delito alguno alertar a alguien sobre la forma descarada en que medios de comunicación, como éste, manipulan la información.

Otro elemento que debo rechazar es la forma en que el artículo insiste en desinformar sobre AIS. Dice el artículo que AIS es “un programa diseñado por el gobierno para paliar los impactos del TLC con Estados Unidos en el campo y dirigido, en teoría, a pequeños y medianos productores del agro”. El artículo 1 de la Lay 1133 de 2007(Ley del AIS) dice: “La presente ley tiene como objeto la creación e implementación del programa Agro Ingreso Seguro –AIS-, destinado a proteger los ingresos de los productores que resulten afectados, ante las distorsiones derivadas de los mercados externos y a mejorar la competitividad de todo el sector agropecuario con ocasión de la internacionalización de la economía.”. Si el equipo de El Espectador estudiara por lo menos este artículo de la Ley, se daría cuenta de que el programa AIS no fue diseñado para paliar los impactos del TLC con Estados Unidos en el campo. Se daría cuenta que fue diseñado para enfrentar la internacionalización de la economía y ésta no es  únicamente el TLC con Estados Unidos.

Si el equipo de El Espectador estudiara por lo menos ese primer artículo de la Ley, también se daría cuenta que no es cierto que AIS este dirigido “en teoría” a pequeños y medianos productores del campo. Como lo dice la ley, está dirigido a proteger el ingreso de los productores que resulten afectados ante las distorsiones en los mercados externos y a mejorar la competitividad de todo el sector agropecuario. Resulta que las distorsiones en los mercados  externos afectan a pequeños, medianos y grandes. Además, la competitividad de todo el sector agropecuario es la competitividad de pequeños, medianos y grandes. Por supuesto, —y tal como quedó demostrado en las cifras expuestas en mi  testimonio— la mayor parte de los apoyos siempre llego a pequeños y medianos. Pero nunca se excluyó ni se castigó al empresario que genera empleo en el campo pues ese no es el espíritu de la ley. No sabe uno si la desorientación del artículo tiene génesis en un odio de clases o en la simple estulticia del periodista. En cualquier caso, el deseo de enlodar a Andrés Felipe Arias es evidente.

También es mi deber repudiar  las insinuaciones que el artículo hace sobre AIS y la financiación de campañas políticas. Semejante insinuación parte de conclusiones tan espurias, ilógicas  y tramposas que, inclusive llevadas al extremo pueden conducir a pensar que la organización empresarial de la cual hace parte este periódico ha participado también del delito que quieren inventar y denunciar los enemigos de siempre de Andrés Felipe Arias.

Por ello no sorprende que el artículo tire semejante piedra excudándose en las denuncias de terceros. Por ejemplo, invocando a un senador que fue derrotado ampliamente en el debate de control político que sobre AIS se llevó a cabo en el Congreso. O, también, invocando a un periodista que le mintió al país sobre el dinero que invirtió en una campaña presidencial de la candidata que era rival directa mía en la consulta del  Partido Conservador, tratando de tapar así su falta de objetividad a la hora de atacarme enfermizamente con argumentos falsos sobre AIS.

Siempre he sido respetuoso de la información que brinda El Espectador. Incluso he soportado en silencio el sesgo del periódico en contra mía. Pero esta vez se han excedido. La colección de mentiras, sofismas, engaños y distorsiones del artículo mencionado es tan grande que ya no deja duda sobre el interés de enlodar a Andres Felipe Arias y de entorpecer los procesos que adelantan los entes de control. Ello, sin considerar la gravedad que subyace a la obtención ilegítima de mi testimonio, pieza procesal que goza de reserva sumarial.

Por último, solicito que esta carta sea publicada en su totalidad, a manera de artículo, en el mismo espacio y el mismo día que fue asignado a la pieza “No existe responsabilidad mía”. Adicionalmente, sin perjuicio de los efectos penales que esto pueda acarrear, desautorizo cualquier publicación adicional, diferente a esta carta, sobre mis testimonios ante los entes de control.

Andrés Felipe Arias.  Bogotá.

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