Ángela y la esfinge

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La congresista Ángela María Robledo, luego de que alborotó el avispero con su pública dimisión del partido Colombia Humana, fue invitada a “Los Danieles”, que en la Hélade chibchombiana es como asistir a un oráculo cuyos designios los profieren en triada: un Aristófanes, un Esfinge y un viejo Tiresias.

Para contextualizar el episodio, sépase que la heroica Ángela ya había avisado su abdicación cuando no aceptó ser candidata a la alcaldía de la Atenas suramericana como se lo propuso el Perseo de CH, y, por su feminismo irreductible, deploró la aspiración a burgomaestre de Jasón Morris, a quien su Medea, azuzada por el fauno De la Espriella, lo denunció por maltrato psicológico. Así que declaró su apoyo a Claudia, copartidaria en su viaje originario en el piélago Verde.

Pero ahora, su pública abdicación hace eco en varias bandas. Ya porque Ángela, por adalid de causas justas, ganó significancia entre muchos del Demos, y además porque el Hermes enseña el filudo tridente implícito en los motivos expuestos en la misiva disidente: 1- Colombia Humana no acoge sus apuestas, ni su propuesta de país, no da espacio para su liderazgo. 2- No se siente respaldada por el líder Perseo, petrificado y hasta permisivo con las injurias hacia ella. 3- Y lo definitivo, el machismo de forma y contenido en muchas prácticas de CH.

Cómo en el teatro, los del coro apenas advertimos los designios: Colombia Humana, pese a estar sitiada por los cíclopes del CNE que le niegan la personería, obtuvo la segunda mejor votación en las pasadas dionisiacas presidenciales y si no hubieran amañado la campaña contrincante y el escrutinio otro gallo cantaría, porque a ningún otro candidato le concurrían multitudes como al líder Perseo cuando en el ágora exponía su original programa de gobierno, con el que Ángela comulgó y consecuente aceptó ser titán de fórmula, con más agrado e ilusión en tanto que el líder y la colectividad acogieron su ya larga y justa lucha a favor de las Ifigenias, las Lisístratas y todas las féminas víctimas de la atávica tiranía patriarcal.

Ángela llegó a la política con el siglo, gracias a su mentor el apolíneo y lúdico Antanas Mocus con quién militó en el partido Verde, tal color entre tantos buenos significados también alude a que está biche, en el mejor sentido, porque al igual que CH, brota por la apertura democrática que propició la constitución del 91, como alternativa política diferente y en contra de las prácticas corruptas de las plutocracias atornilladas en el poder desde el inicio de la República. Ambos movimientos corresponden a las vanguardias ideológicas que germinaron en el mundo con la caída del Muro de Berlín, lo que a la vez abonó el auge global del capitalismo, imponiendo la sociedad de mercado regida por dioses del Olimpo financiero e industrial.

Grita el Coro: “los paradigmas políticos se adecúan día a día a la realidad sin utopías.”

Con más verás en países del tercer mundo, como Colombia, sin autonomía para decidir el modo de su desarrollo. Por lo tanto, los que argumenta Ángela para dimitir de CH, son adolescencias comunes en los jóvenes partidos alternativos: la egomanía de los líderes es típico de las democracias representativas, los gestos machistas tácitos o explícitos aún persisten aquí y acullá, lo patriarcal no se supera por decreto sino en proceso.

El currículum humanista y político de Ángela María Robledo debería ser prueba de que su disidencia es honesta y de buena fe. Consciente de que el Minotauro y sus Cancerberos del Centro Democrático insistirán en su proterva hegemonía y que sólo con la unidad de los distintos se les derrotará.

Acaso aprovechará su prestigio y su carácter para, con albedrío, tender puentes y persuadir alianzas en pos del consenso unificador de los alternativos.

Pero los de la Acrópolis y sus secuaces en los medios de comunicación, advertidos de la popularidad de Colombia Humana y con odio al líder Perseo, tergiversan los argumentos angelinos para sembrar cizaña divisionista.

No sé dude que de ese mismo tenor fue la invitación a Ángela María al Oráculo de los Danieles: Aristófanes Ospina maestro de ceremonia con sonrisa Youtubera subraya lo democrático de la sesión, el viejo Tiresias

Pizano garantiza seriedad e idoneidad, y precisamente Esfinge Coronel, gustosos se apersona de imponerle a la congresista el acertijo manipulador:

-”¿ Deja a Petro para volver a Petro?”.

Ángel se turba porque entiende que está siendo utilizada. (Ahí debió confrontar la inquina de machismo periodístico.)

De suerte intervino la sabina Laura Restrepo, quien, sutilmente, increpó la presión disimulada en el acertijo e invitó a que los periodistas, verdaderamente libres, oficiaran a favor de las necesarias transformaciones que precisa el país.

PERIPECIAS: Lo que sigue es incierto. El consenso unificador de los alternativos es tan pertinente como difícil.

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