Por: Mario Fernando Prado

Angelino, ¿candidato?

Político con aspiraciones que se respete, perpetra libro.

Y eso acaba de hacer el vice Angelino, que nos tiene tramados con el distractor de querer ser alcalde, o de Bogotá o de Cali, siendo que su as bajo la manga puede ser la Presidencia de la República.

Y no es para menos: el devoto del Milagroso de Buga —su negrito, como lo llama— tiene la mayor aceptación y el menor rechazo entre los personajes de este país, si nos atenemos a las encuestas que periódicamente se publican en los medios. La vox pópuli lo quiere, lo respeta, se identifica con sus posiciones e incluso reza por su total recuperación, habida cuenta de las maluqueras que ha padecido en los últimos meses.

Además, Garzón ha sido independiente y no ha peleado ni con Uribe ni con Santos, lo cual demuestra su pasmosa habilidad —para muchos camaleónica— y representa una voz que se aleja de las componendas politiqueras que nos tienen hasta la coronilla.

Que sería candidato de Uribe, podría ser. Al ex, lo de sus precandidatos se le está complicando y una tercería resultaría cortar por lo sano con una figura que no tiene mayores resistencias, y el premio de consolación estaría en una vicepresidencia para el puntero del uribismo.

Por otra parte, y volviendo a las encuestas, Angelino está muy por encima de todos los precandidatos, incluido el mismo Santos, y en un nivel de preferencia francamente imbatible. ¿Será que desaprovechará semejante papayazo?

Siendo la política el arte de lo posible, no duden que Garzón tiene una alineación astral —como dicen ahora— única e irrepetible. Y no se crean eso de que está enfermo y que no resiste una misa con triquitraques. El candidato de la provincia o, mejor, el presidente de los pobres —como se haría llamar— tiene muchas horas hábiles por delante, y si no, ahí estarán sus segundos haciendo cola, porque nadie tiene la vida comprada.

 

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