Por: Hernán González Rodríguez

"Añoranzas proteccionistas"

Lideró el señor Rodrigo Botero Montoya, exministro de Hacienda durante el chamboneo del presidente Alfonso López Michelsen, la apertura comercial atolondrada de este y por ello se reconoce como el padre de los "Chicago Boys" en Colombia.

En artículo publicado con el título de esta nota, censura el exministro el reducido grupo de empresas que se ha denominado Coalición para la Promoción de la Industria Colombiana. Exagera Botero al sostener que el verdadero propósito de esta Coalición es regresar al modelo de la política de sustitución de importaciones que existía antes de ejercer su controvertido ministerio.

Aduce Botero Montoya que el nivel de protección arancelario de Colombia del 8,2% todavía es muy alto en comparación con Chile y Perú. Olvida él que estos dos países no enfrentan incompetencias tan  enormes como las nuestras, narcoguerrillas apoyadas por militares venezolanos, contrabando con dineros lavados e importaciones legales en demoledor aumento. Todo esto por medio de una de las tasas de cambio más destructoras y apreciadas del mundo. Las autoridades monetarias de Chile y Perú nos dan ejemplo de coordinación para garantizar una tasa ligeramente devaluada.    

Si según Botero, creció bien la industria colombiana entre 1991 y 2010, ¿acaso no se debe esto, en parte, a que las incompetencias aludidas las compensaron los gobiernos anteriores al del presidente Juan Manuel Santos con una modesta y prudente protección arancelaria del 12,5% en promedio? ¿Más una tasa de cambio que anduvo casi siempre cercana a la paridad?

Recomienda el ex ministro los acuerdos de libre comercio.  De acuerdo con él; sí aceleran ellos el progreso en los países donde el dólar no resulta ser tan barato como para aumentar las importaciones y el desempleo doméstico. Es decir, las aperturas bien pueden funcionar “hacia adentro” solamente y causar efectos negativos.  La bonanza minero-energética, los damnificados del invierno, la violencia en ascenso y el populismo del propio Estado, amenazan hoy con afectar la producción colombiana.  

Para Botero Montoya, el esquema de la economía cerrada estimula una forma ficticia de la protección estatal de escasa utilidad social. A determinadas empresas se les permite obtener un mercado interno cautivo, obligado a absorber productos de baja calidad y altos precios.

Verdades a medias. Para producir con calidades y precios muy similares, poderosos monopolios extranjeros se compraron ya casi todos los imaginarios monopolios colombianos que poseíamos. Los extranjeros vienen con frecuencia a comprar empresas y no propiamente a crearlas. Algunos monopolios extranjeros suelen pagar pocos impuestos por acá, por medio de ardides legales con sus casas matrices.  Tampoco brillan por reinvertir sus utilidades en el país. Quien escribe prefiere los mal llamados monopolios domésticos que invierten hoy en forma admirable en el exterior sobre ciertos abusivos extranjeros. ¿A cuáles de ellos pretende controlar Botero Montoya con sus aperturas atolondradas? 

Conclusión. No esperemos que Colombia se industrialice de veras sin contar con protecciones prudentes, razonables, frente a las competencias desleales de los ricos, los educados, los inventores…  No es necesario ni recomendable retornar al pasado. El reciente desbarajuste de las economías europeas y estadounidense nos permite dudar hoy de la clarividencia y de la honestidad de algunos de sus teóricos, políticos, administradores…

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