Por: Elisabeth Ungar Bleier

Anotaciones a la reforma política

El proyecto de Acto Legislativo No. 9 de 2018, “por el cual se adopta una reforma política y se dictan otras disposiciones”, que fue presentado por el Gobierno Nacional, ha avanzado en tres debates de los ocho requeridos. 

Hasta el momento este contiene elementos positivos y otros preocupantes. Por razones de espacio solo me referiré a algunos de ellos.

Entre los primeros, cabe destacar la decisión de garantizar la paridad de género y la alternancia en las listas a las corporaciones públicas. Este es un avance muy significativo para garantizar mayor equidad y oportunidades para la participación política de las mujeres.

También es positiva la adopción de las listas cerradas para las elecciones de corporaciones públicas. Con esto se busca fortalecer las organizaciones políticas, tanto programática como organizativamente, acercar a los ciudadanos a los partidos y disminuir los costos de las campañas, entre otros propósitos. Pero alcanzar estos objetivos depende de que se promulguen medidas que garanticen la democratización interna de los partidos en temas como la escogencia de los candidatos, la toma de decisiones y definición de programas, así como la participación de diversos sectores sociales y políticos en las estructuras partidistas. De lo contrario, los efectos serían peores que los males que se pretende subsanar. La responsabilidad de que esto no suceda sigue en manos del Congreso, que deberá expedir una ley estatutaria para reglamentar esos temas. Amanecerá y veremos.

Con relación a la financiación de las campañas, se aprueba que esta sea pública. Esta modalidad de financiamiento ha sido abolida en la gran mayoría de países, porque no ha dado los resultados esperados para acabar con la corrupción en el financiamiento electoral.

Adicionalmente, ante la reiterada negativa del Congreso a reformar el Consejo Nacional Electoral, mientras este siga teniendo un origen político y no se fortalezcan sus capacidades técnicas, financieras y administrativas, no se garantiza la igualdad, imparcialidad y eficacia al momento de administrar y vigilar la financiación de campañas por parte del Estado.

Finalmente, la posibilidad de que grupos significativos de ciudadanos puedan inscribir candidatos a nivel nacional es positiva. No obstante, como en otros casos, los efectos de esta medida dependerán de la reglamentación para blindarla de distorsiones que generen ventajas personales. Recordemos que el excandidato presidencial Germán Vargas Lleras se inscribió a nombre de un movimiento significativo de ciudadanos, a pesar de que era y sigue siendo la cabeza de Cambio Radical. Lo mismo ocurre con la aprobación de un artículo que permitiría que todos los partidos, no solo los pequeños, puedan presentar listas de coalición. Esto disminuye las posibilidades electorales de sectores minoritarios y cierra la competencia política.

Aún faltan cinco debates para saber cuál será la reforma política que finalmente aprobará el Congreso. Ojalá que en esta ocasión los congresistas respondan a las expectativas de los ciudadanos y que estos cambios contribuyan a recuperar su confianza en las instituciones y sus gobernantes.

 

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