Conversatorio de Colombia 2020

hace 4 horas
Por: Arlene B. Tickner

Ante los ojos del mundo

El inicio de los juegos olímpicos la próxima semana constituye una especie de “antes” y “después” en la proyección internacional de China.

En 2000 este país lanzó una agresiva campaña – denominada “volverse global” – consistente en incentivar la inversión, especialmente en los países del sur, y la importación de materias primas para fomentar el desarrollo interno. A partir de ese período sus exportaciones también experimentaron una explosión sin precedentes. El hambre chino por los recursos lo ha llevado a lugares generalmente vetados a las empresas occidentales por sus condiciones internas, tales como Angola, Burma, Irán y Sudán.  En el caso del último país, inclusive, la disposición de China de invertir en el sector petrolero a pesar de la crisis humanitaria en Darfur ha permitido al gobierno sudanés resistirse a las presiones de la comunidad internacional.

Con 20% de la población del mundo China consume la mitad de su cemento, un tercero de su acero, una cuarta parte de su aluminio, más granos y carne que Estados Unidos y casi la misma cantidad de petróleo.  Este “boom” está jalonando la demanda y los precios de las materias primas en el mercado global y hace de China un participante indispensable en cualquier discusión sobre el futuro de la economía mundial.

Ser una potencia económica con poderío nuclear le ha permitido a China “salir con la suya” frente a problemas como la violación de los derechos humanos y la represión de la disidencia.  El mismo tipo de presiones que han sido aplicadas en otros países no funcionan, como tampoco sería lógico adoptar una política de aislamiento frente al dragón.  A pesar de ello, la búsqueda china de su lugar en el mundo ha significado más interacción con otros países y mayor sensibilidad frente a las críticas externas.

El mejoramiento del perfil internacional de China es una preocupación central de las nuevas generaciones.  La decisión de patrocinar los juegos olímpicos solamente puede profundizar esta tendencia.  La enseñanza de la población a abandonar costumbres indeseables como escupir en público, los intentos por reducir la contaminación en Beijing antes que inicien los juegos, el compromiso de facilitar el acceso libre al internet a los periodistas que los cubrirán, la expresión pública de tristeza cuando varios mandatarios cancelaron su asistencia a la ceremonia de apertura, la voluntad del gobierno de hablar con el Dalai Lama sobre el tema de Tibet, entre otros sugieren que el país comienza a sentirse vulnerable ante lo que el mundo piensa.

Uno de los retos de China es la combinación de su proyecto de desarrollo con una reingeniería de su imagen que permita mejorar su credibilidad internacional. En el plano externo es diciente su proyección como país amante de la paz, respetuoso de los instrumentos multilaterales y defensor de la seguridad colectiva que está ayudando a construir un orden global distinto. El hecho de que los ojos del mundo están puestos en China puede profundizar esta tendencia al brindar incentivos para seguir moderando la conducta doméstica e internacional del país.

Profesora Titular. Departamento de Ciencia Política Universidad de los Andes

 

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