Por: Lorenzo Madrigal

Anticipaciones

TODO A SU TIEMPO. NO ENSILLAR ANtes de traer las bestias, lo dice vulgarmente el refrán. Mejor Carreño, quien en su manual de urbanidad habla de no anticiparse en felicitaciones ni pésames. De simple lógica.

No se ha pronunciado el procurador sobre la destitución del alcalde de Bogotá, que éste y la gente de su gobierno dan como un hecho, cuando ya se ha apelado ante la Corte Internacional de Derechos Humanos (CIDH). Uno se pregunta: ¿sobre qué materia trabajarán los jueces en una segunda instancia, si la primera no se ha surtido?

A veces, entre familiares o amigos, la disensión nace de una ofensa presentida: “Sé lo que me vas a decir”. Yo ignoro por dónde se supo que el procurador iría a sancionar al alcalde Gustavo Petro con destitución e inhabilidad por x años. Tal vez porque es lo que suele hacer en circunstancias parecidas y por cierto que, tratándose de personas elegidas por voto popular, esta función disciplinaria no debería estar, y no está, entre sus atribuciones.

Sería el procurador general, si pudiera destituir a los elegidos, el rey Pepinito de la Nación. De esta manera podría sacar del juego político —y de hecho los ha ido sacando— a cuantos caen en su poder sancionador. Otros poderes muy grandes ha habido en este país, pero ninguno como el suyo. Poderes morales, más que todo, o de prensa, como el del cardenal primado cuando el nombre de Dios era importante en la Constitución o el de la dirección del diario de mayor circulación, que de servicio informativo pasó a ser autoelector de los suyos para la primera magistratura de la Nación.

Pero ninguno de estos poderes, producto democrático, que son de gran influencia moral, informativa o de opinión, pudo ni se atrevió en contra de lo establecido por la urnas electorales, único medio de comunicación directa con el pueblo, en quien reside la soberanía.

Hablábamos de anticipaciones. Por ahí he leído opiniones acerbas de militares en retiro (los activos no son deliberantes) en contra del fallo de la Corte sobre la justicia penal militar. Ellos mismos dicen que opinan sin conocer el fallo, por no haber éste salido a la luz pública, según esa rara costumbre por la cual se da a conocer la parte resolutiva y se oculta por un tiempo la parte motiva de las sentencias.

Por otro lado vimos un partido, apenas en vía de constituirse por medio de firmas, haciendo anticipada gala de convenciones y candidato formal a la Presidencia de la República. Todo puede pasar, no es que sea un pecado para la democracia, pero hay en ello un desfase.

Que pase todo precipitadamente, con tal de que pase. Para no ser doctrinarios, olvidemos la Escritura que asigna un tiempo para cada cosa y apeguémonos al panta rei ( “todo discurre” ) de origen griego. O mejor aún, como lo decía mi prima sabelotodo: “Todo llega y todo pasa, mi querido”.

 

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